Los pasados 12 artículos analicé algunos de los elementos que hacen que crecer sea caro y de ahí que durante los últimos 30 años el crecimiento promedio anual haya sido sólo de 2 por ciento. Como todo promedio, esta tasa no deja ver que ha habido regiones y estados que han crecido a tasas elevadas como el trío del Bajío (Aguascalientes, Guanajuato y Querétaro) junto con regiones y estados estancados como el trío del sur (Chiapas, Guerrero y Oaxaca) o la contracción en los últimos cinco años de Tabasco y Campeche (-3.1 y -5.5% promedio anual, respectivamente).

Resumo en este último artículo de la serie los elementos que analicé, partiendo del hecho de que el crecimiento económico se debe a la acumulación de los factores primarios de la producción (capital físico en la forma de planta, maquinaria, equipo e infraestructura y mano de obra ajustada por la cantidad y calidad del capital humano) y al cambio tecnológico que incrementa la productividad factorial total. Es crucial para el crecimiento económico tener una fuerza laboral con altos niveles de capital humano para poder adaptarse y utilizar nuevas tecnologías. En México, la escolaridad media apenas supera la educación media básica, aunque hay entidades con un ligeramente mayor nivel educativo (Ciudad de México, Nuevo León y Sonora con 11.1, 10.3 y 10 años, respectivamente), junto con otros con un enorme rezago, como Guerrero, Oaxaca y Chiapas con 7.8, 7.5 y 7.3 años de escolaridad promedio respectivamente. No tener una mano de obra con un alto nivel de capital humano encarece la innovación tecnológica y el crecimiento. Así, de entre 140 países analizados por el WEF, México se encuentra en la posición 50 en innovación (y en la 89 en cuanto a la capacitación de la mano de obra). Haber derogado la reforma educativa fue claramente un error.

La infraestructura es crucial para el crecimiento. En comunicaciones, en general, el país está bien comunicado (con excepción del sur), aunque hay mucho que avanzar en telecomunicaciones y acceso a internet. En donde hay un reciente retroceso es en materia de energía, con proyectos sin sentido como la nueva refinería y el abierto rechazo ideológico (e irracional) a la participación privada en hidrocarburos y en electricidad, lo cual, de no cambiar, encarecerá significativamente el crecimiento. Otro factor que encarece el crecimiento es la corrupción. En el Índice de Percepción de la Corrupción nos encontramos en el lugar 138 de entre 180 países con un puntaje de 28/100. Mucho de la corrupción se explica por un sistema basado en el “capitalismo de cuates”, pero otra parte aún más importante es la que se deriva de una excesiva e ineficiente regulación de los mercados que incentiva la apropiación de rentas, inhibe la inversión y daña a los consumidores. Una más eficiente regulación y la consolidación del SNA son cruciales.

Por la ineficiente regulación, junto con un sistema de seguridad social cuyo financiamiento actúa como un impuesto al empleo formal, la economía se caracteriza por tener un enorme conjunto de muy pequeñas empresas informales que producen 25% del PIB, emplean a 50% de la fuerza laboral y no contribuyen al crecimiento. Moverse hacia un sistema de seguridad social universal financiado de la recaudación de impuestos es indispensable, lo que requiere una reforma tributaria.

Finalmente, se requiere que todos los agentes económicos enfrenten un conjunto eficiente de leyes y que éstas se cumplan incluido, sobre todo, el gobierno. Si las reglas son ineficientes o se incumplen, crecer será más caro. Tener un poder judicial independiente e imparcial es, en consecuencia, esencial. Ahora, mientras sale el libro, lea los 13 artículos de corrido.

Isaac Katz

Economista y profesor

Punto de vista

Profesor de Economía, ITAM. Caballero de la Orden Nacional del Mérito de la República Francesa. Medalla al Mérito Profesional, Ex-ITAM.