El gasto en salud es uno de los componentes más importantes del gasto de los gobiernos. Ello, debido al crecimiento económico mundial, al incremento en la esperanza de vida, al envejecimiento de la población y al mayor número de enfermedades crónico degenerativas. Ante tal hecho, ningún gobierno contará con recursos públicos suficientes para cubrir las demandas de salud de su población.

En México, ya sabemos que se requiere más presupuesto; el gasto en salud en México, como porcentaje del PIB, se ubica en 6.4% anual, muy por debajo de otros países de la OCDE. Pero, ante todo, el reto del sector es aumentar la calidad de los servicios de salud, incluida la universalidad prometida por el presidente Peña Nieto.

Parte importante del proceso es la homologación de servicios que prestan IMSS, ISSSTE y Seguro Popular; de los tres, el que más caro nos resulta es el que cubre a los trabajadores del Estado, pero también es importante que sea reducida la brecha diferencial entre los planes que cada uno ofrece: todos los mexicanos tenemos el derecho de recibir la misma cobertura médica con igual calidad y eficiencia.

Para lograrlo, es imprescindible superar la sobresaturación de los hospitales públicos. El gobierno sabe que tiene que ampliar la capacidad de la infraestructura sanitaria para dar atención médica a la población de bajos recursos, porque recordemos que la incursión del Seguro Popular en los gobiernos panistas implicó que entraran más de 40 millones de mexicanos a ser atendidos con la misma infraestructura hospitalaria federal y estatal.

Es cierto que en el sexenio calderonista se invirtieron más de 67,000 millones de pesos en construir, rehabilitar y equipar unidades médicas, así como en contratar y capacitar al personal médico. Pero no ha sido suficiente. Se requieren mayores inversiones.

En opinión del área de Salud de pwc, que lidera José Alarcón, México debe lograr que el mecanismo de las asociaciones público-privadas (APPs) sea un detonador de mayor y mejor infraestructura, así como de servicios de salud trascendentes. Ya tenemos una Ley de Asociaciones Público Privadas, pero aún no se ha aprovechado como es de esperarse.

Sí hay, sin embargo, experiencias en las que pueden basarse los nuevos proyectos: los hospitales de alta especialidad de Ciudad Victoria, Tamaulipas, y en León, Guanajuato, así como el reciente hospital regional de alta especialidad de Zumpango, Estado de México. Éstos fueron desarrollados mediante contratos de prestación de servicios (PPS, llamados de primera generación).

Y, en este momento, hay otros tres hospitales estatales en construcción y operación bajo la misma modalidad en Tlalnepantla, Zumpango y Toluca, Estado de México. Nótese que las tres ciudades son del estado recién gobernado por nuestro actual Presidente, de modo que es un mecanismo cuyos beneficios ya les son conocidos. No dudemos de que las APPs serán un instrumento a aprovecharse.

Los esquemas de inversión público-privada se han convertido en una alternativa internacional para incrementar la cobertura y calidad de servicios de salud. La idea, dicen los especialistas de pwc, es hacer encadenamientos de servicios de modo que sea eficiente para el sector público y rentable para el privado, con altos estándares de calidad y desempeño para la población que recibe la atención médica.

Claro que aquí es vital tener muy claro el esquema financiero y que las corridas de ingresos a futuro estén sobre bases realistas porque, de lo contrario, pueden repetirse historias del pasado como construcción de carreteras, lanzamiento de satélites, etcétera, que terminaron en rescates muy costosos para el erario y, por lo tanto, para todos los mexicanos.

La industria de construcción especializada ya ha detectado la oportunidad de negocio aquí en México, dado el objetivo de universalidad prometido por el gobierno actual. Para darse una idea del potencial que tiene este nicho de negocios, en Europa, de acuerdo con el Journal of Infrastructure, sólo en el primer semestre del 2010 se invirtieron 4,000 millones de dólares en APPs hospitalarios.

Chertorivski, con pendientes en Salud

El anterior Secretario de Salud, Salomón Chertorivski, no ha podido aún tomar las riendas de la Secretaría de Desarrollo Económico del DF, su nueva encomienda. La razón, trascendió, obedece a que aún está terminando de arreglar algunos entuertos pendientes en el ISSSTE, dirigido por Sebastián Lerdo de Tejada, y en el IMSS, que lleva José Antonio González Anaya. Nos enteramos de que, en particular en el Seguro Social, está creciendo un problema derivado de una de las últimas adquisiciones de medicamentos realizados al finalizar el sexenio anterior. Reportaremos más adelante sobre el asunto.

mrcoronel@eleconomista.com.mx