Entre las declaraciones de López Obrador, una vez que se conoció su triunfo electoral me permito destacar aquí una que me parece fundamental: se respetará la libertad de opiniones y los juicios críticos de aquellos que no estén de acuerdo. Que bueno que AMLO se haya manifestado en ese sentido. Es precisamente lo que pensamos hacer en este espacio periodístico: constituirnos en una oposición crítica.

No se tratará —lo proclamo enfáticamente— de una oposición intransigente y dogmática. Se intentará lo que México necesita: una oposición razonada, analítica y en lo posible constructiva.

Hasta el momento, y ojalá así continúe, son muchas las coincidencias que nos unen con Morena. Por ejemplo, la insistencia de AMLO en que la corrupción es uno de los principales flagelos que han impedido el desarrollo del país. Y precisamente porque hay esa coincidencia, es que nos causó desagradable sorpresa conocer la propuesta para que Marcelo Ebrard sea el próximo canciller. ¿AMLO no sabe cómo el nombre de Ebrard está manchado en el escándalo de esa cloaca que es todavía la Línea 12 del Metro? ¡Por favor: más congruencia y responsabilidad!

Y, en ese mismo ámbito de los errores flagrantes que cabe denunciar, destacan dos declaraciones recientes del doctor Urzúa, designado para ser el próximo secretario de Hacienda. Ambos dislates ya fueron analizados aquí en El Economista por la informada opinión de nuestro colega Isaac Katz. El primero proviene de un pronóstico de inflación que se contradice con las metas del Banxico, cuya autonomía se ha ofrecido a respetar. El otro error tiene que ver con la muy poco meditada idea de indexar a la inflación el precio interno de la gasolina. ¡Ay, querido doctor Urzúa: antes de hacer promesas temerarias deben estudiarse las implicaciones de la indexación del precio de un bien que es insumo en la totalidad de los bienes y servicios que se producen en México! ¿A poco no le informaron que todo tiene que transportarse, incluyendo a los ciudadanos y ciudadanas de este sufrido país?

Cierro esta colaboración con una idea que deberá ser central de aquí en adelante para los actores principales del movimiento Morena: la muy importante victoria electoral obtenida no será para la próxima administración un cheque en blanco. Los errores se pagarán y muy caros. El doctor Urzúa ya cometió dos.

Bruno Donatello

Columnista

Debate Económico