Cualquier asesor político le habría recomendado a López Obrador (AMLO) tomar la mayor distancia posible de Donald Trump. Pero, al parecer, una recomendación semejante nunca se emitió o de plano AMLO, siendo como es, decidió desatenderla.

Así, AMLO ha coincidido con Trump en al menos una línea de acción muy delicada: embestir en contra del banco central de su país. Trump, abiertamente en contra de la Reserva Federal, y AMLO en contraposición del Banco de México (Banxico). Incidentalmente, ambas instituciones dotadas de autonomía legal. De manera inexorable, las perspectivas no son buenas. Cuando los jefes de Estado la emprenden en contra de las instituciones, el sistema democrático de gobierno sufre y se debilita. Un elemento impulsa la actitud tanto de Trump como de López Obrador en la arremetida contra sus respectivos bancos centrales: la desinformación. Como punto de partida, ningún banco central tiene la capacidad para manipular discrecionalmente las tasas de interés. Lo que sí pueden hacer es mediante un trabajo cuidadoso y perseverante en pro de procurar la estabilidad de precios, inducir (de manera indirecta) que las tasas sean lo más bajas y estables posibles. ¡La política monetaria no es fácil de conducir!

Pero aparte de, sin mayor consideración técnica y vía irrupción ilegal, exigir que se bajen las tasas de interés, AMLO ha ido todavía más adelante que Trump en su embestida contra la banca central. En ese orden, apenas el viernes de la semana López Obrador calificó al Banxico de “arrogante”, “entrometido” y “hasta de opinar más de la cuenta al querer meterse en el manejo de la política económica”. ¿Cuál fue el pecado de nuestro instituto central para merecer tan tremendos adjetivos? Cumplir con su trabajo y decir la verdad. La práctica de hacer del conocimiento público un “balance de riesgos” forma parte de la política monetaria desde hace años y ha dado buenos resultados. Y la política monetaria no puede aplicarse en un vacío histórico, fuera de contexto. Es por esta razón que en ese balance de riesgos tiene que hacerse referencia a las vulnerabilidades que existen en el frente fiscal y a problemas que se detectan en el ambiente general. ¿O acaso es falso que deba atenderse “el deterioro de la calificación crediticia soberana y de Pemex” o la necesidad de “fortalecer el Estado de Derecho y terminar con la corrupción y la impunidad”?