En diplomacia, los símbolos o gestos dicen más que las palabras.

La reacción del presidente de México ante la victoria de Joe Biden está saturada de símbolos.

1. AMLO no reconoce la victoria de Biden, pero del otro lado de la moneda se encuentra su apoyo a Trump en su viaje a la mentira.

2. Es tradición que, rompiendo el techo de los 270 votos electorales, comienzan a llegar al ganador de las elecciones las felicitaciones de los líderes políticos de medio mundo.

3. El sistema electoral de Estados Unidos es anquilosado, perfectible, pero nunca ha dejado huella pública sobre fraudes. La confianza en el sistema se asimila a lo que Francis Fukuyama escribió en su libro Trust.

4. “Vamos a esperar a que se resuelvan todos los asuntos legales”, dijo el mexicano. En escenarios como Bolivia, Venezuela o Nicaragua, por mencionar algunos ejemplos, su postura sería sensata. Al parecer, AMLO pone en duda el proceso del conteo de votos en el que intervienen sistemas de computación y personas de los colegios electorales estadounidenses, pero sí le cree a un personaje que miente 50 veces al día, en promedio, es decir, que ha mentido cerca de 25,000 ocasiones en cuatro años.

5. El reconocimiento de la victoria a un candidato es una acción diplomática que de manera tácita reconoce legitimidad del proceso electoral. Sin haber mostrado pruebas de lo que Trump llama fraude, las vías judiciales que llevarían los casos a la Suprema Corte parecen débiles, a menos, claro, de que mañana o en los próximos días el equipo jurídico de Trump ponga sobre la mesa las pruebas suficientes para echar abajo la victoria de Biden.

6. Lamentablemente, el presidente AMLO actúa de manera discrecional cuando se trata de felicitar a candidatos ganadores. Lo hizo con Evo Morales en 2019, felicitándolo súbitamente, sin tomar en cuenta que su participación en las elecciones careció de legitimidad por desobedecer el resultado de un ejercicio revocatorio en el que salió derrotado y, por si fuera poco, por el cúmulo de anomalías electorales ocurridas el día de la elección. Maduro fue de los pocos que felicitó a Evo Morales. En Bolivia, el principal sindicato le retiró el apoyo a Morales horas después de las elecciones porque las consideró ilegítimas.

7. El presidente AMLO tenía un plan de ruta para sus últimos cuatro años de gobierno con Trump en la presidencia. El quid pro quo en 2019 fue: saco a la Guardia Nacional en la frontera con Guatemala y acepto que me impongas el programa Quédate en México (tercer país seguro), pero no me vuelves a exigir nada. En enero próximo el acuerdo va a expirar.

8. La diplomacia, en México, no es visible. Se pueden cometer los peores errores y no representa un costo político.

9. AMLO es un presidente sin atributos diplomáticos porque carce de interés por el mundo.

10. Si Trump no miente, entonces más de 50 presidente lo felicitarán por su triunfo.

fausto.pretelin@eleconomista.mx

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.