En la jornada electoral del 1 de julio no sólo elegiremos al próximo presidente de México, también decidiremos qué clase de porvenir queremos construir para México y su gente. El que se construye a partir de fundamentos sólidos, el que reconoce los avances logrados y que también reconoce las limitaciones o carencias que hoy se padecen o el que se construye a partir de diagnósticos fantasiosos o irreales e incluso falsos, que describen un México en ruinas; es decir, el porvenir que ofrecen los charlatanes, ése que se esfuma rápidamente causando desasosiego y frustración a los que se dejaron engañar.

Del discurso de campaña de López Obrador en Ciudad Juárez, retomo dos temas muy relevantes para la construcción de ese mejor México al que todos aspiramos, dos temas que considero centrales para el desarrollo de México en los siguientes 10 años y desde luego hacia el largo plazo: la educación y las telecomunicaciones.

Al referirse al tema de la educación dijo: “aquí abro un paréntesis para decirles a las maestras, a los maestros que vamos a cumplir en compromiso; se va a cancelar la mal llamada reforma educativa o para que nadie se vaya a espantar, lo voy a decir de otra manera, más suave, nos vamos a poner de acuerdo con los maestros, con los padres de familia, vamos a elaborar un plan educativo para mejorar la calidad de la enseñanza sin afectar los derechos laborales de los maestros”.

Resulta increíble que este solo anuncio no motive a que millones de mexicanos, que hoy se sienten atraídos por la oferta simplista de este candidato de acabar con la corrupción sólo porque el pudiera ser presidente, reflexionen sobre lo que significa cancelar la “mal llamada” reforma educativa, como él lo refiere.

Ponerse de acuerdo con los maestros, significa ponerse de acuerdo principalmente con los aglutinados en la Coordinadora Nacional de la Educación (la CNTE), con los que se opusieron a la reforma educativa simplemente porque en aras de buscar mejorar la calidad de la educación la reforma incorporó como un eje fundamental la evaluación de los docentes; significa ponerse de acuerdo con aquellos maestros que intimidaban a los que sí estaban dispuestos a evaluarse; ponerse de acuerdo con aquellos maestros que eligieron la violencia como forma de intimidar al Congreso y a los mexicanos para no avanzar en esa reforma. Que nadie se haga el sorprendido, ponerse de acuerdo con los maestros de la CNTE significa condenar a nuestros niños a no tener derecho a una educación de calidad, es condenarlos a rezagarse frente a la formación que reciben los niños de otros países, significa condenar a México a seguir rezagándose.

Por lo que hace a las telecomunicaciones, López Obrador dijo: “Para que se tenga una idea, hoy sólo 25% del territorio nacional está comunicado con telefonía móvil, sólo en 25% del territorio se puede uno comunicar por teléfono celular, 75% del territorio de México no tiene comunicación, vamos a resolver este problema, todo el país va a estar comunicado. entonces, así México va a tener comunicación por teléfono y por internet”.

Manejar la información así es una trampa, porque lo que realmente importa es tener cobertura en el territorio que habita la gente y por donde se desplaza. En ese sentido, hoy en día, el territorio donde vive y a lo largo del que se desplaza 90% de los mexicanos tiene cobertura de al menos una red móvil. Así que las promesas de López Obrador en materia de telecomunicaciones son simplemente un engaño.

En ambos temas, estamos simplemente frente a las promesas de un charlatán que juega con el futuro de México.

GerardoFlores Ramírez

Senador de la República

Ímpetu Económico