El populista se alimenta de pleitos.

Los pleitos con el exterior generan una elevada rentabilidad porque entran las banderas en juego.

Si los pleitos se dirigen a los parlamentos quizá el costo sea menor porque se evita el choque frontal con los presidentes o primeros ministros.

Así lo ha de pensar el presidente de México.

La carta que le dirigió al Parlamento Europeo ni siquiera se elabora entre estudiantes que participan en el llamado Modelo de Naciones. El presidente López Obrador cree que los parlamentarios europeos merecían un regaño; en realidad es un auto sabotaje de la política exterior de México.

Con Perú, el presidente López Obrador no logró descifrar que, desde hace algunos años, los presidentes dependen del Congreso. AMLO defendió al presidente Pedro Castillo sin saber que los congresistas “conservadores” obligarían al ministro de Exteriores a presentar una queja contra lo dicho por el presidente mexicano. Los llamó “conservadores”, como en México llama a sus “enemigos”.

A los congresistas estadounidenses que no apoyen una eventual reforma migratoria de Biden ya los amenazó. Pedirá el voto en contra de ellos.

AMLO se siente cómodo al agredir a congresistas extranjeros. Cortinas de humo con color bandera.

@faustopretelin

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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