¿Qué quiere hacer AMLO con el TLCAN? Depende de a quién le pregunten. Jesús Seade, el negociador principal designado por él, ha dicho que mantendrán la línea trazada por el gobierno actual y que no añadirán nuevos temas. Graciela Márquez Colín, que será la secretaria de Economía, le dio una versión diferente al Financial Times. México aceptaría la negociación bilateral y un acuerdo light o skinny NAFTA.

Estas declaraciones llamaron la atención porque son dos cosas que romperían con lo que el equipo de Ildefonso Guajardo ha estado negociando. Convertir el TLCAN en dos bilaterales cambiaría su esencia de acuerdo regional y debilitaría la posición negociadora de México y Canadá. Aceptar un acuerdo en los huesos, donde quedarían fuera algunos temas complicados, le haría más difícil a México lograr compensación por las cosas que cede.

¿Qué tanto contará lo que diga Graciela Márquez del TLCAN? Por instrucciones de López Obrador, el liderazgo de la negociación dejará de estar en Economía y pasará a la Secretaría de Relaciones Exteriores. Esto implica un cambio radical respecto a la “alineación” del equipo TLCAN de este sexenio, donde el centro de gravedad de la negociación ha estado en la oficina de Ildefonso Guajardo.

En los próximos meses empezaremos a hablar de un eje negociador Marcelo Ebrard-Jesús Seade. Quizá se parezca a lo que vimos con Videgaray y Guajardo. El secretario de Economía asumió la carga de los aspectos más técnicos y buscó dar coherencia a la negociación del NAFTA en el contexto de la política de apertura comercial de México. El canciller, por su parte, puso el TLCAN en el marco de una relación bilateral que incluye un abanico de temas no comerciales muy relevantes, por ejemplo: migración y seguridad.

Ebrard-Seade... pongan en la lista a Mario Delgado. El diputado federal electo podría convertirse en subsecretario de Exteriores a cargo de asuntos económicos. Si así fuera, él también tendría un papel importante en la negociación del TLCAN. Es gente de confianza de Ebrard y economista experimentado, aunque sin horas de vuelo en tratados comerciales. En cualquier caso, un asunto a resolver es cómo evitar fisuras entre dependencias en una negociación tan delicada.

Al gobierno actual le quedan cuatro meses y 20 días. En algún momento de este mes se reanudarán los trabajos del TLC 2.0. De acuerdo a lo que se había mencionado antes de la elección, el proceso seguirá a cargo de Ildefonso Guajardo y su equipo. Está previsto que se abra un lugar para Jesús Seade, pero no queda claro qué rol tendrá: ¿será un testigo más o menos pasivo o empezará a trasmitir señales de lo que el próximo gobierno desea y a dar instrucciones? ¿Ocurrirá en la negociación del TLC lo mismo que está pasando en otras zonas de la administración federal? Los anuncios de AMLO y su equipo están eclipsando y debilitando a los funcionarios del gobierno actual.

¿Por qué dedicar tanto tiempo a especular lo que pasará con este acuerdo? El NAFTA se ha convertido en el principal factor de incertidumbre para la economía mexicana, una vez que se han disipado los nubarrones más negros relacionados con la elección y los planes económicos de López Obrador. Como le vaya al NAFTA, le irá al peso y a una parte de México.

[email protected]

Luis Miguel González

Director General Editorial de El Economista

Caja Fuerte

Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio.

Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.