México salvó el Acuerdo de Complementación Económica (ACE) 55 con Brasil.

Luego de varias semanas de incertidumbre y frente a la petición brasileña de eliminarlo, el gobierno mexicano se adjudica la victoria de haberlo mantenido, aunque parchado.

Hay que recordar que Brasil se benefició por poco más de un lustro con cifras superavitarias y, a partir de que ese país comenzó a registrar números deficitarios, exigió la modificación del ACE 55.

El gobierno mexicano se mostró prudente y dispuesto a escuchar las preocupaciones de su contraparte y llegó a un punto en el que en la última semana hizo pública su posición.

Advirtió que el problema de Brasil no se origina en el ACE 55 sino en los efectos de apreciación cambiaria que ha registrado la moneda brasileña, el real, como consecuencia de las políticas monetarias de ese país.

Acusó que la modificación del ACE 55 que pretendía Brasil enviaría muy malas señales a los mercados internacionales.

Las negociaciones llegaron a un punto de tensión extrema, sobre todo por la presión del gobierno brasileño y la más bien tímida reacción del gobierno mexicano.

Acuerdo, parchado temporalmente

Ayer los representantes de ambos países tuvieron una encerrona y al final el secretario de Economía, Bruno Ferrari, informó que los gobiernos de México y Brasil habían llegado a un acuerdo sobre los términos del protocolo transitorio incremental que será parte del Acuerdo de Complementación Económica 55. Informaron que se acordó un régimen temporal incremental para el nivel de exportaciones de vehículos ligeros, libre de arancel para cada país, por un periodo de tres años.

Ambos países acordaron aplicar un protocolo paralelo que prevé medidas transitorias con exportaciones con valor incremental y un retorno al libre comercio en un plazo de tres años.

Para el primer año, el monto de exportaciones será de 1,450 millones de dólares, el cual se incrementará el segundo y tercer año a 1,560 millones de dólares y a 1,640 millones de dólares, respectivamente.

No es partido de futbol

El secretario de Economía, Bruno Ferrari, rechaza comparar la renegociación del ACE 55 como un partido de futbol del que resultan ganadores y perdedores y prefiere destacar lo que hubiera ocurrido de haberse cancelado el acuerdo en materia automotriz.

La opción era que México se quedara en cero. Que todas las industrias y los trabajos que genera el sector automotriz se quedaran en cero.

O que tuvieran que pagar 65% por cada vehículo exportado a Brasil.

El éxito de la negociación es que se mantuvo el Acuerdo de Complementación Económica y que se incluye un protocolo paralelo y temporal que luego de tres años prevé el retorno al libre comercio.

México logró renegociar con base en un criterio hacia delante, promediando las cifras de los últimos tres años, y no como pretendía Brasil de regresar al pasado.

En cuanto al contenido regional, también hubo modificaciones. Claro que se establecieron tiempos y fechas concretas, pero hubo modificaciones.

Brasil se salió con la suya

Con todo y todo, lo cierto es que el gobierno mexicano está tratando de ver el vaso medio lleno.

¿Por qué?, pues porque al final de cuentas Brasil se salió con la suya y modificó el ACE 55 que de origen se estableció como un acuerdo de largo plazo. Y porque aunque México no aceptó los términos que proponía originalmente Brasil, ese país sí obtuvo parcialmente lo que pretendía. Un compás de tiempo.

Muy difícilmente Brasil habría aceptado que se modificara el acuerdo cuando los vientos y números le favorecieron.

Es cierto que México logra mantener un acuerdo que es muy importante para el comercio exterior de vehículos.

Es cierto que la interrupción abrupta del ACE 55 hubiera perjudicado a la industria nacional y los empleos que genera.

Y es cierto también que un pleito legal internacional hubiera llevado a la pérdida de tiempo, dinero y esfuerzos en la cadena de exportación vehicular.

Pero de lo que no hay duda es que Brasil impuso el cambio de un acuerdo comercial en el que se aplica una pausa y condiciones diferentes para su beneficio.

CUENTOS VERAS

De Mexicana de Aviación, nada todavía. Ayer se celebró una reunión entre autoridades de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, sindicatos, juez y el inversionista de Med Atlántica y no pasó nada. Simple y sencillamente no hay avance. Med Atlántica sigue sin demostrar que cuenta con los recursos para la reestructura; levantó mayores sospechas al solicitar plazo para pagar liquidaciones de los trabajadores; no se ha iniciado la formalización del convenio de acreedores; no hay acuerdo todavía con los principales acreedores: Banorte y Bancomext, y el tiempo sigue pasando. Mexicana sigue varada y en la incertidumbre total.

Twitter: @marco_mares

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