En diciembre, Shinzo Abe fue electo Primer Ministro en Japón gracias a un programa de gobierno que consideraba aumentar del gasto público, estimular al sector construcción y tomar las riendas del Banco de Japón, para devaluar al yen y recuperar la competitividad del sector exportador. El mercado le ha otorgado el beneficio de la duda, pues el yen se ha depreciado casi 18% desde mediados de septiembre, alcanzando su nivel más "competitivo" desde el 2T10, mientras que el Nikkei subió cerca de 30% desde octubre.

¿Sostenible? Es uno de los grandes debates en el mercado y no existe consenso, pues en los últimos 20 años, en múltiples ocasiones las promesas de cambio ilusionaron a los inversionistas, ilusión que rápidamente dio paso a la frustración, ante la inoperancia política (o la falta de liderazgo). Sin embargo, esta vez se observa un mayor grado de determinación y compromiso. De hecho, al menos, el Banco de Japón parece haber cedido a la presión de Abe.

LA IRRUPCIÓN DE SHINZO ABE

La primera medida del nuevo gobierno consistió en implementar un plan de estímulo por JPY 10,300 millones (125,000 millones de dólares) equivalentes a un 2% del PIB. Al mismo tiempo, Abe comenzó a presionar públicamente al Banco de Japón para que replanteara sus políticas.

Y obtuvo resultados, luego de su última reunión, la institución publicó un comunicado en conjunto con el gobierno comprometiéndose a trabajar coordinadamente para superar la deflación y lograr un crecimiento económico sostenible. Las primeras acciones del banco consistieron en establecer el objetivo de inflación en 2% y anunciar un programa de compra mensual de activos al estilo FED, sin una fecha final determinada.

No obstante, existen varios factores que hacen dudar de la eficacia de estas medidas, por un lado el estímulo del gobierno aumenta el tamaño de la deuda pública (que ya sobrepasa el 200% del PIB) sin generar crecimiento en el largo plazo. Por otra parte, una mayor inflación reducirá el valor real de la deuda japonesa, erosionando el valor de los bonos del país. Ya que los principales tenedores de estos papeles son los propios japoneses, se perjudicaría a los hogares, afectando por lo tanto el consumo.

Además estas medidas no abordan los cambios estructurales necesarios para lograr un crecimiento sostenible, se deben enfrentar las negativas tendencias demográficas y mejorar la eficiencia de las empresas. Por último, el bajo nivel de desempleo (4.1% en el último dato de noviembre) junto al alto PIB per cápita (USD 45,900), generan un cierto conformismo que inhibe la realización de grandes reformas.

A pesar de estas consideraciones, no cabe duda que el país necesita tomar medidas para escapar de la trampa de liquidez en la que se encuentra, de hecho, la nueva meta de inflación permite anticipar una mayor depreciación del yen. En ese sentido, los anuncios son bienvenidos y eso explica también la buena recepción del mercado.

EL APETITO POR ACCIONES JAPONESAS Y VALORIZACIONES

Aunque el repunte de las acciones japonesas coincide con un mayor apetito por riesgo a nivel global, Japón fue el destino favorito de flujos a renta variable durante el 4T12, superando incluso el interés por acciones de mercados emergentes en Asia*. En las primeras semanas de este 2013 la tendencia se mantuvo, aunque la última semana se observó una pausa.

En cuanto a valorizaciones, el EV/EBITDA se encuentra 8.6 veces, más barato que Estados Unidos (9.5 veces), aunque por encima de su promedio de 5 años (8.4 veces). La relación Precio/Utilidad está en 27.4 veces, mucho más alta que los demás países desarrollados y por encima de su promedio histórico (20.9 veces) aunque se prevé un descenso hasta 19.7 veces considerando la proyección de utilidades para los próximos 12 meses.

En términos de Precio/Valor Libro, Japón transa a 1.1 veces, que se compara positivamente con el 2.3 al que transa EEUU y el 1.8 al que transan las acciones globales.

YEN MANTENDRÍA LA SENDA, PERO SE NORMALIZARÍA

Se prevé que de aquí en más el yen presente una devaluación más controlada, menos vertiginosa, considerando el aumento en los costos de importación (petróleo), que podría afectar de manera significativa al consumo doméstico y a los negocios de industrias dependientes de insumos externos.

Lo anterior generaría resistencia política e introduciría incertidumbre, considerando que el presidente del Banco de Japón, Masaaki Shirakawa, que ha cedido a las presiones de Abe, debe abandonar su puesto a fines de febrero (aún es una incógnita quien lo sucederá).

Otra variable a monitorear es la reacción de otros bancos centrales relevantes, reflotando la "guerra de monedas". Autoridades europeos se han manifestado en contra de los anuncios japoneses, mientras que China podría tomar medidas (considerando además la tensión política que prevalece por las islas Senkaku).

EL YEN Y EL MERCADO BURSÁTIL

Aunque los índices bursátiles tradicionales de Japón tienen un marcado sesgo exportador, y el consenso de los analistas se inclina hacia una depreciación más sostenida del yen, no es claro que las acciones japonesas continúen mostrando un mejor rendimiento relativo (outperformance).

El momentum de las acciones japonesas es indiscutible, pero los fundamentos económicos y corporativos son cuestionables. Dado lo anterior, recomendamos mantener una posición neutral en acciones japonesas, favoreciendo aquellas compañías exportadoras.

*Al medir flujos como porcentaje de los activos totales en cada mercado o región. Información basada en reportes de EPFR.

[email protected]