Ha transcurrido una semana de campañas electorales de los cuatro candidatos que aspiran a la Presidencia de la República. Colaboradores de El Economista analizan los movimientos en busca del voto ciudadano.

Roy Campos

La campaña dura 13 semanas y de ésas vivimos ya la primera con escarceos y fintas insustanciales, sin golpes. El aventajado AMLO rehuyendo el combate, ¿para qué? sabe que habrá tres debates, ¿para qué quiere más riesgos? Él mismo dice “no me voy a enganchar” que resume su estrategia y que tal vez sea la que utilice en los debates y mientras tiene a todos enganchados con el aeropuerto, así tiene a todos hablando de un tema que no le interesa a la gran mayoría de mexicanos; es una perfecta manera de rehuir los combates y hacer rounds de sombra. Anaya por su parte buscando un tema de impacto sin éxito; se podría decir que su primer semana fue poco productiva, tal vez con la novedad de un efectivo vocero como Jorge Castañeda, quien ha venido a inyectar una dosis de ironía. Meade convirtió una debilidad en una oportunidad, los ataques sobre que era el único que no había presentado la famosa declaración 3de3, que ya se había convertido en una situación incómoda, en un reto a un “debate patrimonial”. En el caso de la candidata sin partido, Margarita Zavala, podemos decir que fue su presentación real, ya que primero se dedicó a conseguir firmas y luego a sufrir mientras las revisaba el INE. El final de la primera semana termina en un punto de convergencia que puede ser positivo para el país: la postura poco amigable de Trump.

José Fonseca

Con las campañas por la Presidencia en marcha, es natural que la atención de los medios impresos y electrónicos con presencia nacional y de las redes sociales que suelen ser citadas en los llamados “medios tradicionales” está, sin duda, en la elección del sucesor del presidente Enrique Peña Nieto. Aunque nos quieran convencer de los gobiernos de coalición, para los ciudadanos y ciudadanas de a pie, la responsabilidad de lo bueno y lo malo que pasa en México siempre será del presidente. Por ello, vale recurrir a la memoria de quienes han operado campañas. Algunos veteranos insisten en que los resultados de muchas, si no es que todas las elecciones locales y estatales, son los que influyen en el resultado de la elección del presidente. Unos hablan de más o menos un centenar de distritos electorales. Y afirman que el resultado en ellos es lo que decide el día de la elección.

Ernesto Millán

En el argot político se dice que las elecciones no se ganan con encuestas sino con votos.

Para ello, un candidato debe tener propuestas y trabajar durante cada minuto de la campaña.

Si bien es cierto que Andrés Manuel López Obrador se encuentra en el primer lugar de las preferencias electorales, el candidato de la coalición Todos por México ya ha remontado del tercer lugar.