Enero quedará enmarcado en la galería del terror del Banco de México (Banxico) como un mes de noticias terribles en muchos temas que son de interés para ese organismo.

Empezando por ese registro inflacionario de la primera mitad de enero, que fue tan brutal que en tan sólo 15 días aumentaron los precios la mitad de lo que la autoridad monetaria espera para todo un año.

Seguro que a los banqueros centrales mexicanos les cayó de peso, como al resto de los ciudadanos, el aumento en los precios de las gasolinas.

Con la diferencia de que ellos tenían una mejor idea de lo que vendría con los precios de esos energéticos.

Otro evento de terror durante los primeros días del año fue la depreciación acelerada de la moneda mexicana, derivada de las acciones, declaraciones y tuits de Donald Trump. De hecho el banco central, de la mano de la Secretaría de Hacienda en la Comisión de Cambios, decidió inyectar dólares al mercado para controlar las presiones que sufrió la moneda mexicana durante los primeros días del año.

Enero pasó sin una reunión programada de la Junta de Gobierno del Banxico, lo que no implica que no se hayan tenido reuniones quizá informales al interior del banco para prevenirse de alguna acción monetaria extraordinaria.

Para fortuna de la causa de la política monetaria, durante los últimos días del mes pasado y a lo largo de esta primera quincena de febrero, han bajado las presiones tanto cambiarias como inflacionarias.

El impacto inicial del incremento en los precios de las gasolinas se transformó en alzas inducidas por las expectativas generadas, más que por presiones directas en los costos. Pero, fue suficiente para registrar aumentos importantes.

La cancelación del incremento en los precios de las gasolinas durante la primera mitad de este mes ayuda a dispersar la idea inflacionaria, mas no impide los incrementos derivados del aumento de costos.

El Banco de México llega a la primera reunión de decisión de política monetaria de este jueves con menos presiones que hace un par de semanas.

Hoy el dólar no está por arriba de los 22 sino en niveles cercanos a los 20 pesos por uno.

Tristemente, la desconfianza de los consumidores es un dique para el aumento de precios de una larga lista de productos y mercancías que no son de primera necesidad.

Sin embargo, el Banxico tiene que pagar las facturas de lo que ya ocurrió con la economía a estas alturas.

Hoy las expectativas de aumento de los precios para todo este año están cerca del nivel que mantiene la tasa de referencia del propio banco central.

En esta realidad, ojalá que temporal, de una inflación alta, no parece haber otro camino que mantener la política monetaria restrictiva y subir el costo del dinero esta semana.

Porque más allá de que la Reserva Federal (Fed) decidió mantener sin cambios su tasa de referencia, en el caso de México el costo del dinero tiene hoy dos carriles, ese que pavimenta la Fed y otro más de factores locales como la presión cambiaria y la inflación.

Banxico, pues, debería elevar su tasa de interés, pero en su comunicación debe valorar que hay más estabilidad hoy que a principios del año.

Eso sí, deben hacer notar que hay un personaje capaz de revolver todo otra vez de una forma radical con tan sólo una declaración, o mejor dicho, con un solo tuit.