Una de las preguntas de moda en estos tiempos entre los llamados intelectuales, sean de café, de buró o de banqueta, es no saber cuál es el PRI, que de ganar, volvería a Los Pinos. Ante la validez y profundidad de la pregunta, esta Atalaya vislumbra algunas respuestas, que plantearemos en forma de supuestos, lo que nos permitirá hacer un pequeño ejercicio de evaluación de los escenarios que podrían presentarse si nuestro supuesto se ?cumpliera.

La duda principal, dicen los que saben, es si volverá el autoritario y corrupto, ante lo cual debemos aceptar como un dato observado en los años recientes que entre los partidos que han gobernado el país y los estados, que ya son tres los que han alternado, no existe diferencia.

Los tres han sido autoritarios y corruptos; basta preguntar a los proveedores y constructoras en cualquier lugar de México y ni a quién irle. En lo que respecta al autoritarismo, los tres han hecho lo que les viene en gana, sin preocuparse por el simple hecho de si lo que hacen es lo mejor para la sociedad o no. Pasos a desnivel, segundos pisos y vialidades que no resuelven ningún problema abundan en todo el país, han sido fuente de corruptelas y ni quién diga pío.

En relación con la estabilidad y el crecimiento de la economía, la lección de la estabilidad ya ha sido aprendida hasta por la autodenominada izquierda, o al menos eso dicen, y la autonomía del banco central es un pilar.

Respecto del crecimiento, dudamos mucho que quienes tomen las riendas se concreten a elaborar un presupuesto que deje contentos a todos, sin corregir el sistema tributario, esperando que haya excedentes petroleros y reaccionando a las crisis que vengan del exterior.

Para promover inversiones, no sólo basta con decir a los embajadores que hablen bien del país, sino que hay que hacer algo para que el país sea visto bien en el exterior, empezando con la cuestión de la seguridad.

Si bien existen los cárteles de la droga que habrá que seguir combatiendo con una estrategia más inteligente por parte del gobierno entrante, el otro tipo de crimen, del que se han aprovechado pequeñas pandillas y grupos de auténticos malvivientes, ése hay que erradicarlo, tarea que es fácil si se corrige de fondo el problema de mando y control de la policía, si se corrigen los ministerios públicos y se hace un llamado de atención al Poder Judicial. ?Seguiremos suponiendo.

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