Lo más probable es que el BCE reitere su postura para actuar como proveedor crítico de liquidez de última instancia por un plazo más largo sin dar más detalles.

El impacto en el mercado ha sido una baja en ?los costos de financiamiento para bancos y países europeos, que hasta ahora parece insuficiente.

Hoy por la mañana debe haber concluido la más reciente reunión de política monetaria por parte del Banco Central Europeo (BCE) con el anuncio de un nuevo recorte de 0.25% en la tasa de interés de referencia y el anuncio de mayores detalles sobre un nuevo plan de recompra de bonos soberanos de países en crisis.

Esta reunión del BCE había levantado muchísimas expectativas en el mercado ante las recientes declaraciones de su presidente, Mario Draghi, quien prometió que el BCE haría todo para salvar al euro como moneda común.

Hasta finales del año pasado, la opinión de varios expertos era que el BCE había jugado un papel muy tibio en la resolución de la crisis europea y una condición necesaria para salir avante de la crisis era que el BCE tomara un rol más activo que ayudara a aliviar la desconfianza en el mercado de deuda soberana europea que se estaba traduciendo en costos de financiamiento cada vez más prohibitivos para los países en crisis.

Para los principales críticos, el BCE debería jugar un papel similar al que desempeñó la Fed durante la crisis del 2008-09, actuando como proveedor de liquidez de última instancia para el sistema financiero y los gobiernos de países en problemas.

Ante la amenaza de un inminente congelamiento de los circuitos de crédito en Europa, el BCE por fin emprendió hace unos meses una estrategia de inyecciones de liquidez similar al Quantitative Easing (QE) implementado por la Fed.

En los términos más llanos, el QE es la impresión de dinero por parte del BCE para proveer de liquidez a los gobiernos y bancos que enfrentan problemas para obtener financiamiento en condiciones razonables en el mercado.

El BCE ha usado un mecanismo conocido como Operaciones de Refinanciamiento de Largo Plazo (LTRO, por su sigla en inglés) para salir al mercado a comprar deuda de países como Italia y además ha flexibilizado su postura en cuanto a los diferentes tipos de colateral que está dispuesto a aceptar para otorgar líneas de crédito a los bancos.

El impacto en el mercado ha sido una baja en los costos de financiamiento para bancos y países europeos, que hasta ahora parece insuficiente.

El BCE está consciente de que debe actuar como proveedor de liquidez de última instancia al sistema financiero europeo, mejorando las condiciones de costo y acceso a financiamiento.

El BCE camina una línea muy delgada ante la renuencia alemana a imprimir billetes para proveer de liquidez al sistema.

Para los representantes alemanes en el BCE, el banco central debería limitarse a cumplir su mandato de mantener la inflación bajo control.

Sin embargo, es claro que aunque la relajación de la política monetaria por parte del BCE podría traducirse en presiones inflacionarias en el futuro, el costo de mantener una postura sería prohibitivamente alto para la Unión Europea, incluidos Alemania y la economía global.

La esperanza del mercado es que el BCE amplíe su plan de compra de bonos para incluir a España.

Sin embargo, España todavía no ha formalizado su petición de apoyo al BCE, lo que podría demorar un anuncio con medidas concretas.

Asimismo, se ve difícil que el BCE anuncie un plan de acción detallado cuando antes del voto constitucional del 12 de septiembre en Alemania, donde se debe aprobar o rechazar la legalidad del Mecanismo Europeo de Estabilización, instrumento clave en intervención del BCE.

Lo más probable es que el BCE reitere su postura para actuar como proveedor crítico de liquidez de última instancia por un plazo más largo sin dar mayores detalles hasta que los demás eventos críticos del mes de septiembre que mencionamos en la edición del martes (voto constitucional en Alemania, elecciones parlamentarias en Holanda y anuncio de Unión Bancaria) tengan un desenlace más claro.

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