En materia de política económica, dos ideas totalmente equivocadas han predominado durante la actual campaña electoral. La primera, que existe la necesidad de cambio y que todo cambio será necesariamente para adelante. Y una segunda idea totalmente infundada es que existe un margen muy amplio de flexibilidad para determinar la estrategia que se quiera en función de los objetivos que se deseen alcanzar. Ambas ideas inciden, en particular, sobre el caso de López Obrador, por mucho, el candidato más controvertido. Con AMLO bien posicionado en las encuestas es mucho más que un mero cambio sexenal lo que está en juego. Enrique de la Madrid, secretario de Turismo, lo ha planteado en términos inmejorables: “Ésta es una elección de definición de rumbo de país; eso es lo que está en juego”.

Con mucha irresponsabilidad, los simpatizantes de AMLO se sienten atraídos por la idea de que habrá un cambio. No se imaginan la posibilidad de que ese cambio signifique en realidad un retroceso dañino con alto costo social. Precisamente, retroceso implica la idea de dar marcha atrás en la reforma educativa y la muy peregrina (por no decir estúpida) propuesta de buscar la autosuficiencia alimentaria. ¿Desean volver a los años aciagos de Echeverría? ¡Voten por AMLO!

Igualmente equivocada es la confianza en que se cuenta con un margen amplio para replantear la estrategia. El punto quedó ilustrado con precisión en las declaraciones del economista en jefe para AL de Citibanamex, Ernesto Revilla. Respecto a la candidatura de AMLO, dijo ese economista “que es muy importante conocer qué pasará con las finanzas públicas, con la estabilidad macroeconómica”.

Revilla fue muy claro al señalar que los mercados financieros son “muy importantes” y requerirán de esa información de manera satisfactoria y en forma oportuna: “Ellos no pueden esperar un día sin señales concretas, ya no digamos una semana”. Pero el punto a destacar es que los mercados no se encuentran tan sólo a la espera de noticias, sino de noticias en un sentido bien definido. En palabras del economista Revilla, se ha tomado bien el mensaje de AMLO de “responsabilidad fiscal, pero es necesario tener más información”. Y sin duda esa información, para que sea bien recibida, deberá ser en favor de las reformas estructurales, “de respeto a la autonomía del Banco de México y de compromiso con la disciplina fiscal”. Cualquier indicación en otro sentido, ¡y a correr de México en estampida!

Bruno Donatello

Columnista

Debate Económico