1.- La estrategia de AMLO de recorrer asiduamente los estados fue exitosa. Le permitió acercarse a gobernadores proclives a sus mensajes, en su mayoría los priistas (Sonora, Sinaloa, Oaxaca, por ejemplo). También fortaleció a las bases y grupos morenistas en varias entidades. Logró ser el candidato a todos los puestos, para decirlo de alguna manera.

2.- Sin embargo, confió en que la CDMX estaba segura en manos de Claudia Sheinbaum. Se equivocó. Por diversos factores, la jefa de Gobierno no entregó buenas cuentas. Atribuir a una “guerra sucia” o “una campaña de descrédito” el retroceso es un error político que, si se lo creen, van a tener más problemas en el futuro.

3.- La mayor parte de los factores que propiciaron que MORENA y aliados retrocedieran en la capital pueden ser atribuibles a las políticas y diatribas del presidente López, pero las consecuencias se cargarán a Claudia Sheinbaum.

4.- En la Alianza opositora el PAN demostró que es el único partido con futuro. En los últimos meses, Acción Nacional ha pasado por un extraño proceso de acercamiento con figuras que militaban en esa organización y se alejaron. Me refiero a Vicente Fox, Felipe Calderón y Margarita Zavala, entre otros. Inclusive, Ricardo Anaya ha aparecido más cercano al partido en el que formalmente milita. Sin duda, el PAN es el partido más estructurado. Buena parte de los triunfos aliancistas descansaron en esta organización.

5.- El PRI solo tiene presente; su pasado ya se perdió y su futuro es incierto. En una organización que es a la vez muchas organizaciones, varias en conflicto, no es extraño que sea un objetivo del presidente López a la hora de alcanzar mayorías de dos tercios para cambiar la Constitución.

6.- Por su parte, el PRD solo tiene pasado. A la Alianza aportó un leve, casi imperceptible, perfume de izquierda y poco más que eso. Es triste que el único partido de izquierda en el México contemporáneo parezca condenado a una lenta extinción.

7.- Como se puede constatar en las mañaneras de esta primera semana postelectoral, el mandatario sigue conmocionado. Realmente, su causa no sufrió una derrota, acaso un retroceso en lugares claves (Cámara de Diputados y la CDMX), pero nada que no pueda manejar. Pero el asuntó lo alcanzó en su vanidad, en la forma en que se percibe a sí mismo: como un prócer a la altura de Juárez o Madero, como un mesías tipo Cristo (con el que se ha comparado).

8.- No es un secreto que la Alianza avanzó en aquellos lugares con sólidas clases medias y una economía más o menos en crecimiento. Tampoco lo es que no avanzó en sitios con altos niveles de pobreza o bien depauperados.

9.- Esto no es un asunto de clases sociales, sino de ofertas políticas e institucionales. AMLO y su gobierno han golpeado a las clases medias y le han dado un panorama de incertidumbre a los estamentos más altos. Hacia ellos no tiene ofertas institucionales, sólo acusaciones: fifís, conservadores, lectores de diarios extranjeros, manipulables, etc.

10.- Del otro lado, la Alianza no tiene ofertas creíbles y sólidas para ningún sector, sólo aprovechó el sentimiento anti-AMLO que hay en la sociedad. Ese sentimiento recorre de arriba abajo la sociedad. Creer que todos en Iztapalapa o Chiapas, por citar dos lugares en los que ganó MORENA, son homogéneamente pro-AMLO es un error.

11.- La Alianza tampoco tiene ofertas para los sectores que votaron por el proyecto de la 4T. Sí, hablaron de políticas de género, de restaurar las guarderías, de medio ambiente, etc. Pero todo esto son ofertas generales. La pregunta es: que hará la Alianza con los apoyos para la tercera edad, Jóvenes Construyendo el Futuro, becas para estudiantes pobres, Sembrando Vida, etc. El presidente sembró con éxito la idea de que si ganaban los “conservadores” quitarían esos beneficios. La Alianza nunca pudo formular una contrarréplica creíble simplemente porque los partidos que la integran no tienen posiciones iguales.

12. Para el futuro, veremos un AMLO encargándose personalmente de la CDMX y desplazando a Claudia Sheimbaum.

13.- El proyecto de la 4T debe comenzar a elaborar propuestas para las clases medias golpeadas por su gobierno y la crisis y dar certeza a los inversionistas. ¿Lo hará? No lo creo, no está en su narrativa. No lo hizo ni en el peor momento del 2020. Lo que sí hará es radicalizar su discurso, buscando que sus seguidores, las fuerzas armadas y las personas beneficiadas por los programas sociales se conviertan en misioneros de su visión.

14.- La Alianza tendrá muchos retos hacia el 2024. El primero es no romperse. Otro será desarrollar ofertas viables para las clases medias y los inversionistas. También, responder qué hará con los programas sociales existentes. Una buena idea es conservarlos, pero hacerlos institucionales, con padrones transparentes para que no dependan de un partido o del presidente.  De igual manera, en lugar de hacerle la guerra a Movimiento Ciudadano, buscar sumarlo. Inclusive y con la nariz apretada, buscar al Partido Verde para socavar la fuerza de MORENA.

Digo.