El sector de telecomunicaciones ha sido sacudido varias veces durante las pasadas semanas por distintos anuncios. Algunos presentan escenarios hipotéticos de lo que puede pasar localmente si los sucesos que se observan en otros mercados de la región se trasladarán a México. Otros se han limitado a mostrar estadísticas que muestran distintos aspectos de la evolución y adopción de las Tecnologías de Información y Comunicaciones (TIC) tanto a nivel nacional como federativo.

Personalmente, ninguno de estos asuntos tan comunes ya en la grilla local me ha causado la menor preocupación. Lo que si me ha sorprendido ha sido enterarme que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) ha decidido suspender 14 encuestas debido a que el presupuesto recibido es 5,000 millones de pesos menos al solicitado. Lo sorprendente es cómo la indignación no llega a ser mayor en un país que en los últimos tiempos ha dado tantos pasos positivos en lo referente a promover el crecimiento e innovación de las TIC.

Nos encontramos en el preámbulo del lanzamiento de una nueva tecnología celular conocida comúnmente como 5G que tiene como objetivo llegar a soportar hasta 1 millón de dispositivos por kilómetro cuadrado, viabilizando de esta manera modelos de negocio basados en el Internet de las Cosas. En otras palabras, estamos en ese periodo de tiempo que precede a los esfuerzos de digitalizar todos los segmentos productivos de la economía. La famosa transformación digital que requiere que los seres humanos sean seres conectados.

Mi pregunta es cómo puede el gobierno de México adoptar medidas para impulsar el uso de nuevas tecnologías si suspende su Encuesta Nacional de Uso de las Tecnologías de Información en los Hogares o ENDUTIH. ¿Cómo puede establecer una estrategia dirigida a atender las necesidades de cada localidad si la información que se tiene de las mismas es obsoleta? ¿Quién necesita adiestramiento en uso de aplicaciones, quienes no saben usar un computador y quienes ni siquiera tienen acceso a uno?

Desafortunadamente, mi preocupación no se limita a la eliminación temporal de ENDUTIH, pues como bien han dicho los expertos de consultoras tanto nacionales y regionales como globales, entre las que puedo mencionar a Frost & Sullivan, Ovum, The CIU, Select, Global Data y Telconomia, el Internet de las Cosas se utilizará para mejorar eficiencias y productividad a través de diferentes industrias.

Por lo tanto, tener información actualizada como la que brinda el Censo Agropecuario y la Encuesta Nacional Agropecuaria podría servir para ver cómo la utilización de nuevas tecnologías podría mejorar la producción nacional, minimizando costos e incrementando la cantidad de alimentos producidos. Si el foco es la agricultura, ya se utilizan drones para monitorear grandes cultivos y de esta forma identificar la salud de las plantas, la humedad del aire y la presencia de insectos dañinos para los cultivos. Si el foco es la ganadería, existe tecnología que permite monitorear los signos vitales del ganado y establecer su localización. De esta manera se prevé que un animal enfermo contagie a todos los que le rodean.

La eliminación de la Encuesta Nacional de Gasto en los Hogares junto a la Encuesta Nacional de los Hogares permitirían a distintas entidades poder planear el uso de dispositivos que hacen más eficiente el consumo de gas, electricidad o agua. Dispositivos que si fuesen utilizados por dependencias del gobierno le ahorrarían a éste más de 5,000 millones de pesos anualmente.

Lo que deseo decir es bastante sencillo. Todas las encuestas que han sido suspendidas brindan datos valiosísimos para quienes desean utilizar la tecnología para hacer transacciones más eficientes o simplemente desean mejorar la vida de las personas, incrementar la transparencia y hasta proteger los derechos de grupos marginados por la sociedad.

¿Realmente es un logro ahorrar 5,000 millones de pesos si el costo es inmensamente mayor?

*José F. Otero tiene más de 20 años de experiencia en el sector de las TIC.

JoséF. Otero

TIC y Desarrollo

José F. Otero tiene más de 20 años de experiencia en el sector de las TIC. Esta columna es a título personal.