A cinco días de conocerse el nombramiento de Claudia Ruiz Massieu como titular de la Secretaría de Turismo (Sectur) federal, hay cinco puntos –entre muchos otros- que, de acuerdo a distintas entrevistas, foros y reuniones llevados a cabo en el último semestre, forman parte de la agenda del sector turístico mexicano para el sexenio que acaba de comenzar.

Primero: la nueva titular de la Sectur federal debe generar confianza en la industria turística nacional. Cierto, no tiene experiencia en el ramo, pero cuenta con un perfil mucho más político que Gloria Guevara, lo que podría ayudarle a negociar en el Congreso, con gobernadores y con otras dependencias federales, incluida la propia Presidencia.

Habrá que conocer quiénes serán los subsecretarios en la Sectur y quién quedará al frente del Consejo de Promoción Turística de México (CPTM). De ser ciertos los rumores, la llegada de Carlos Joaquín González a este organismo sería de gran ayuda para Ruiz Massieu, considerando la experiencia que el ex diputado tuvo como presidente de la Comisión de Turismo en la Cámara de Diputados en la pasada legislatura, así como su reconocimiento entre los protagonistas del sector turístico.

Segundo: definir cuál será la estrategia a seguir en el mercado estadounidense. Entre el 2008 y 2011, considerando el arribo de turistas internacionales vía aérea a México, la participación de Estados Unidos bajó de 61.8% a 56.5% del total. Esto es, mientras que en el 2008 llegaron 5.81 millones de estadounidenses, en el 2011 lo hicieron 5.72 millones. De acuerdo al SIOM, entre enero y octubre del 2012, los estadounidenses que llegaban a nuestro país vía aérea representaban 55.5% del total -es decir, 4.86 millones de turistas.

Que Estados Unidos cediera algunos puntos porcentuales de su participación en el mercado de turistas internacionales en México fue aprovechado por países como Rusia, Brasil, China, Colombia y Perú, que aumentaron considerablemente su presencia en México desde el 2008. Es la diversificación de mercados de la que tanto se habló en la administración anterior.

¿Esa diversificación continuará o se aprovechará la incipiente recuperación de la economía estadounidense en el 2013 para replantear la estrategia de promoción en ese país? Según datos de la Sectur, México aumentó su participación en el mercado de estadounidenses que viajan al extranjero a 15.8% entre enero y julio del 2012 en comparación con 14.9% en enero-julio del 2008. Para el cierre del presente año, se proyecta una participación de 16.5 por ciento.

Tercero: ¿generar nuevos productos turísticos o consolidar los ya existentes? La tentación de crear productos y rutas fue muy grande en el sexenio pasado: Gloria Guevara presentó 10 Rutas de México, que luego se hicieron 11 con la de Don Vasco; 18 rutas gastronómicas y la lista de Pueblos Mágicos llegó a 83. Destaco la velocidad con la que se dieron constancias a las comunidades. Entre el 2001 y el 2009, se nombraron 32 Pueblos Mágicos. Con Guevara Manzo al frente de la Sectur, entre marzo del 2010 y noviembre del 2012 se sumaron otros 51. De ellos, 25 fueron nombrados entre octubre y noviembre del 2012; ocho el 30 de noviembre del 2012, el último día de su gestión en la dependencia.

No se trata aquí de criticar si el Pueblo Mágico número 79 o el 64 tiene más o menos méritos que el 5 o el 21; el tema es qué tan competitivo sigue siendo este programa y qué tanto valor gana o pierde la marca Pueblo Mágico al contar con 83 municipios con esta designación.

Cuarto: ¿cómo hacer que los turistas en México gasten más? Este punto tiene que ver con el anterior. Con una mayor y mejor oferta turística, las estancias se pueden alargar y los turistas generan una mayor derrama económica en el país. Aquí el número emblemático del 2008: en ese año, Banxico registró 13,370 millones de dólares en ingreso de divisas de los visitantes internacionales (incluye a los turistas internacionales); en el 2010 fueron 11,992 millones de dólares y en el 2011 fueron 11,869 millones de dólares por dicho concepto. Entre enero y septiembre del 2012 van 9,365 millones de dólares, 6.2% más que en el mismo periodo del año pasado, pero aún lejos del 2008.

Quinto: atraer más inversión privada al sector. Si en el sexenio de Vicente Fox el sector turístico captó 12,833 millones de pesos en inversión privada, en el de Felipe Calderón fueron 19,499 millones de pesos. El aumento es considerable, sin embargo, de acuerdo a opiniones de algunos líderes empresariales, el crecimiento podría ser mucho mayor.

Recuerdo que Romárico Arroyo, presidente de la Asociación Mexicana de Desarrolladores Turísticos (Amdetur), insistió durante la campaña presidencial y ya con el triunfo de Enrique Peña Nieto que se debía mejorar la regulación ambiental en México para detonar las inversiones turísticas en destinos de playa. Pedía que las leyes les dijeran cómo lograr un desarrollo turístico amigable con el ambiente, no que sólo les prohibieran el desarrollo en esos destinos.

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