El pasado 5 de marzo se iniciaron las campañas electorales en 5 estados y el próximo 4 de abril iniciarán en el resto de las entidades federativas, es la elección más participativa de nuestra historia, tanto por el número de candidaturas en juego, como por el número de ciudadanos que pueden acudir a las urnas.

Es una elección de suma importancia para el futuro del país, está en juego por un lado lo que el gobierno llama la 4ª transformación y por el otro la oportunidad de ponerle un freno a lo que muchos pensamos en una severa regresión en materia política, económica e inclusive social.

En primer lugar, analicemos si realmente es una 4ª transformación o sólo un slogan de campaña y de gobierno. Comparar los cambios que pretende llevar a cabo López Obrador con las 3 transformaciones de la vida nacional, no sólo es ridículo, sino una falta de respeto a los movimientos sociales que impulsaron la Independencia, la Reforma y la Revolución.

Estos 3 grandes momentos de nuestra historia fueron producto, más allá de los líderes que las encabezaron, de una gran movilización social para acabar con 300 años de dominación española y crear un nuevo país, para separar al Estado de la Iglesia y defender nuestra independencia ante la imposición de un príncipe extranjero y para llevar a cabo un revolución política y social después de 35 años de dictadura y exclusión social.

Pretender ponerse en el lugar de Morelos, Hidalgo, Juárez, Zapata o Carranza, habla de un hombre que hace mucho perdió el piso y el respeto a nuestra historia y a nuestros héroes.

Para López Obrador su 4ª transformación es básicamente la eliminación de la corrupción, ya que según él esta es la causa de la desigualdad, la pobreza, la inseguridad, la falta de crecimiento económico y de todos los males que enfrenta el país.

Sin minimizar la importancia de combatir y tratar de eliminar la corrupción, los recursos que por este medio se obtengan, pueden beneficiar a más gente, pero son totalmente insuficientes para modificar las condiciones económicas y sociales que enfrenta el país y la mayoría de los mexicanos.

Aceptemos sin discutir que la corrupción significa un monto de 500,000 millones de pesos anualmente y que este gobierno será capaz de eliminarla. Estos recursos, por un lado, son los mismos que tiene actualmente el gobierno y aun cuando se puede con ellos beneficiar a más gente, son totalmente insuficientes para impulsar la economía nacional, el empleo y eliminar la pobreza. Mentira que eliminada la corrupción vamos a tener un sistema de salud o educación como el de Dinamarca o los recursos necesarios para las inversiones de infraestructura que necesita el país, o para impulsar el desarrollo nacional.

La “4ª transformación de López obrador” es una tomadura de pelo o una quimera de un hombre que está obsesionado por pasar a la historia y que no entiende o se niega a tomar las medidas de fondo que requiere el país.

Por eso es tan importante esta elección, porque lo que está en juego a la hora de votar, es continuar con una “4a transformación” que representa ya una regresión política y una parálisis económica o ganar la mayoría en la Cámara de Diputados, para impulsar desde ahí una verdadera transformación nacional que fortalezca nuestra democracia, el federalismo, la división de poderes, al Estado y el desarrollo económico y del empleo para iniciar en serio la eliminación de la pobreza en que vive la mitad de los mexicanos.

Demetrio Sodi

Político mexicano

Desde la cancha

Ciudadano interesado en las soluciones para el país y la Ciudad de México. Político mexicano, ha sido diputado federal (1988-1991), senador (2000-2006) y jefe delegacional de Miguel Hidalgo (2009-2012).

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