Las encuestas al inicio de las campañas decían que el PRI ganaba las 12 gubernaturas y al cierre esos mismos estudios indicaban que sólo ganaba con claridad en cinco, perdía en una y estaba empatado en seis.

Los resultados preliminares de la jornada del domingo indican que el PRI con seguridad triunfa en nueve, la alianza PAN-PRD en dos y al momento de escribir el texto una sigue empatada. El PRI haciéndose de la mayoría pierde y la alianza gana a pesar del cuestionamiento de algunos.

El PRI se alza con la victoria en Veracruz, Tamaulipas, Hidalgo, Zacatecas, Quintana Roo, Aguascalientes, Chihua-hua, Tlaxcala y Durango. La diferencia en esos estados se da en los términos que lo señalaron las encuestas.

El PAN pierde Tlaxcala y Aguascalientes y el PRD Zacatecas. Los dos partidos dejan de gobernar los estados que estaban en sus manos y por su cuenta no ganan ninguna gubernatura.

Lo nuevo en esta elección era la alianza PAN-PRD que despertó todo tipo de juicios y posiciones. La alianza resulta ganadora en Oaxaca y todo indica que también en Puebla. Caen dos bastiones del PRI.

Son derrotados dos patéticos gobernadores priístas: Ulises Ruiz (Oaxaca) y Mario Marín (Puebla). Los candidatos de la alianza eran mejores y la ciudadanía vio en ellos la posibilidad de deshacerse del PRI.

Jesús Ortega, presidente del PRD, y César Nava, del PAN, al declarar el triunfo de la alianza reiteraron la justeza de la estrategia. Sin duda, tienen razones para sentirse satisfechos.

A la hora de escribir el texto estaban empatados los comicios en Sinaloa. Las diferencias se habían cerrado en los últimos días y las encuestas señalaban que estaban parejos.

Después de los triunfos de la alianza se ve ya como inminente que el PAN y el PRD vayan juntos en la elección para Gobernador en el Estado de México en el 2011. Sus posibilidades de triunfo se ven ahora altas.

En la elección y, a pesar de las críticas de muchos políticos, las encuestas profesionales se acreditan. Desde un principio y con bastante precisión indicaron cómo podrían ser los resultados y así fueron.

El PRI sigue siendo incapaz de aceptar sus derrotas. Habla de una estructura que no está dispuesta a renovarse. La argumentación del senador Carlos Jiménez Macías anunciando el triunfo en Oaxaca fue reflejo de maneras que deben desaparecer.

Es también relevante que las irregularidades normales en la comicios estatales cobraron otra dimensión ante el mayor escrutinio de la prensa nacional y el monitoreo de las redes sociales (Twitter,­ Facebook).

La elección resultó muy exitosa a pesar de las valoraciones tremendistas de algunos comentaristas, académicos y políticos. En el país hay sin duda graves problemas, pero no estamos al borde del abismo como algunos quisieran.