La economía está creciendo a tasas sostenidas de más de 6% anual, impulsada por un fuerte dinamismo de las exportaciones, un sólido crecimiento del consumo privado y un gasto público cada vez más eficiente y eficaz.

El sector público realmente planeó y ejerció su presupuesto con base cero y dejó de desperdiciar recursos en programas con rentabilidad social negativa y subsidios regresivos. Finalmente, el gasto público está haciendo una contribución al progreso del país, con programas bien diseñados y focalizados y un eficiente gasto en infraestructura.

Al haberse homogeneizado el IVA, se redujeron las contribuciones patronales al sistema de seguridad social. Esto, junto con la eliminación regulatoria de las barreras de entrada y salida de los mercados en los tres niveles de gobierno, permitió la creación de nuevas empresas y su crecimiento. Todas las empresas ya operan legalmente. Además, este cambio permitió financiar un sistema de seguridad social universal al haberse eliminado el impuesto implícito al trabajo formal y el subsidio implícito a la informalidad. Ahora prácticamente todos los trabajadores tienen acceso al sistema de salud, seguro de desempleo y pensiones y, simultáneamente, contribuyen a financiar el gasto público.

El fortalecimiento de las finanzas públicas, con un diseño tributario que promueve el trabajo, el ahorro y la inversión, le facilitan al banco central consolidar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda, contribuyendo a aumentar el nivel de bienestar de las familias.

La eliminación de las barreras regulatorias de entrada y salida de los mercados abatió significativamente la extorsión a la cual los funcionarios públicos sometían a las empresas privadas, lo que promovió una mayor competencia en los diferentes mercados, una más eficiente asignación sectorial y regional de los recursos y un aumento significativo en el bienestar de los consumidores. Lo anterior se complementó con una absoluta transparencia en el ejercicio del gasto público, así como una total rendición de cuentas hacia la sociedad. Los conflictos de interés en la asignación de contratos gubernamentales no existen. El país finalmente dejó de ser percibido como uno muy corrupto y es ejemplo mundial a seguir.

En línea con lo anterior, el sistema de procuración y administración de justicia es ejemplar. Las policías son muy eficientes en la prevención de delitos y los ministerios públicos, siempre actuando bajo la premisa de que su labor es servir a la comunidad, realizan eficiente y profesionalmente su trabajo para presentar ante el Poder Judicial los expedientes de los delitos cometidos; la ciudadanía confía en ellos de forma tal que el índice de impunidad que llegó a ser de 97% es ahora prácticamente nulo. Por su parte, los integrantes del Poder Judicial, siempre independientes e imparciales, protegen eficientemente los derechos privados de propiedad y garantizan, en tiempo y forma, los contratos mercantiles y civiles.

Las menores barreras de entrada y salida de los mercados, junto con la menor carga sobre las empresas en materia de seguridad social, se convirtió en un impulso para que el sector privado, con apoyo gubernamental y con cooperación de las universidades, aumentara su gasto en ciencia y tecnología. El país es ahora reconocido como punta de lanza en materia de innovación tecnológica. Para ello, obviamente, se requirió de una fuerza laboral con un alto nivel de capital humano, fruto de tener un personal docente de alta calidad y programas de estudio de vanguardia.

Los individuos tienen la libertad para poseer, usar y transferir los recursos de su propiedad, contribuyendo así al progreso del país.

¿El México posible? Santos Inocentes que se van con el engaño.

Feliz 2016 y nos vemos de regreso el 11 de enero.

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