En el 2006, publiqué mi libro La respuesta eres tú: Una visión de liderazgo para jóvenes emprendedores. Allí, 42 líderes de 21 países compartieron un mensaje desde su experiencia. Uno de ellos fue el ex presidente de Irán Seyed Mohammad Khatami.

Después de una década, el mensaje sigue vigente pues desde su óptica, uno de los problemas más serios que enfrenta el mundo es el desempleo y aun peor es el descuido del gran potencial de los jóvenes, quienes pueden (podemos) resolver los problemas y tomar la oportunidad de ayudar a quienes no tienen trabajo para que se conviertan en emprendedores activos y positivos, cuyo propósito sea desarrollarse y hacer prosperar a su sociedad a través de la creatividad y la innovación.

El propio Khatami advertía que si los jóvenes son abandonados, quedarán solos y se verán inmersos en serios problemas, como adicciones y corrupción. Y ya pasa, cada vez con más frecuencia, pues no estamos tomando medidas efectivas que vayan a la raíz de los problemas más graves. Nos hemos conformado con soluciones superficiales que alivien temporalmente el dolor sin resolver la enfermedad desde sus verdaderas causas.

Al hablar sobre nuestro país, el ex presidente iraní se refirió a México como una civilización muy antigua y rica, destacando que nuestra gente ha permanecido de pie para pelear y luchar contra la agresión y la opresión, para ofrecernos una tierra próspera y libre; para ayudar a reavivar su historia, sus creencias y su civilización. Desde dentro todavía son muchos los desafíos en torno a la libertad, pues en años recientes hemos vivido una serie de regresiones que dejan a una mayoría al margen de la prosperidad.

Finalmente, reconoció que todos los jóvenes en el mundo se están esforzando por un mejor futuro, para evitar la inseguridad y otras agresiones, confiando en la ciencia y en la experiencia. Es verdad, el reto es que ese esfuerzo no se vea truncado a pesar de aquellos fenómenos que están fuera de nuestras manos y que, en muchas ocasiones, son el pretexto para desistir.

Dejo esta reflexión a propósito del año que termina para ver con optimismo el inicio del 2016 y valorar la grandeza no sólo del país en que vivimos sino también las posibilidades que tenemos para que nuestra generación tenga mejores oportunidades de cara al futuro que ya es presente. ¡Feliz año!