Fuimos testigos desde fenómenos naturales como Odile -que dejaron ver la barbarie ciudadana- hasta hechos incalificables que revelaron violencia y saña de los grupos criminales coludidos con las autoridades.

Señales ominosas se presentaron en lo económico: el dólar a la alza, el precio del petróleo a la baja y la gasolina cada vez más costosa, con todo y reforma energética.

Vimos cómo se transformó la euforia de las llamadas reformas estructurales en indignación nacional. Y cómo no, si la clase política se lució, hizo todo lo que estuvo a su alcance para alimentar el enojo ciudadano.

Basta señalar la torpeza del gobierno para manejar casos como Tlatlaya y Ayotzinapa, con todo y complacencia del ex titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH); y no es que el nuevo ombudsman resultara más eficiente, pero ésa es otra historia.

El PAN dio un espectáculo que los dramaturgos de Televisa envidiarían; vimos al zombi del calderonismo deambulando. La convivencia del ex partido más democrático y doctrinario fue signada por los escándalos de corrupción y la propuesta de legalizar las drogas de don Vicente Fox Quesada. Qué vergüenza.

En el PRD ni hablar, Los Chuchos se quedaron con el partido; Cárdenas se fue y no volverá; la popularidad de Mancera se fue al suelo; escándalos como el del narcoalcalde de Iguala y el delegado de Iztapalapa siguen sin una explicación. Y qué decir de los ex oficiales mayores del Gobierno del Distrito Federal y la Asamblea Legislativa. Resultaron buenos pa’ la lana estos perredistas.

Y el PRI con sus históricos liderando las Cámaras que no atinan a sacar del atolladero al presidente Peña, con todo y los 650 caballos de fuerza del Ferrari, vehículo utilitario en el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), y de las estrategias en Guerrero y Michoacán. Qué le digo, estimado lector.

Así terminamos el año festejando con ponche y piñata, aunque hay signos poco alentadores para el siguiente año. Ojalá que los políticos mexicanos (todos) se pongan las pilas para obtener mejores resultados en el 2015.

Estimado lector, no quiero dejar pasar la oportunidad para pedir que el año venidero sea de tranquilidad seguridad y bonanza para los mexicanos. Para usted, mis mejores deseos, y lo felicito por leerme y lo conmino a no dejar de hacerlo. Feliz año.

@ErosalesA