La Liga MX debe pensar, a la par de consolidarse en el mercado local, en tener una visión internacional. La Liga MX debe pensar, a la par de consolidarse en el mercado local, en tener una visión internacional. En el tema de protocolos y profesionalización, el torneo mexicano ha dado un paso gigantesco en el último semestre y, aunque con varios pendientes en el tema de espectáculo, también es cierto que la consolidación a nivel mundial es un punto y un tema pendiente que se puede empezar a resolver desde el 2013.

La Copa Libertadores y la fase final de la Copa de Campeones de la Concacaf, además de poder ubicarse entre las mejores 10 ligas del mundo de acuerdo con la Federación Internacional de Historia y Estadística (IFFHS), son objetivos que inician casi desde la primera semana de enero.

En unos días, la IFFHS dará a conocer la lista de las mejores ligas del mundo. La última ocasión, la Liga Mexicana fue el puesto 15; probablemente, por lo acontecido este año, la Liga podrá estar entre las 12 primeras. Pero el reto de la Liga MX debe ser mejorar el show para los aficionados y, sobre todo, ser protagonista en la Libertadores y la Concacaf para poder llegar a estar entre las 10 primeras del planeta, algo posible, alcanzable y real.

Para ello, el primer reto de Tijuana, León y Toluca será tomar con seriedad la Copa Libertadores. Desde el 2010, ningún equipo mexicano está entre los dos primeros del torneo y, peor aún, clubes como Tigres o San Luis desechan la competencia, dejando el prestigio del futbol nacional por los suelos.

De los últimos 17 equipos mexicanos que han participado en la Libertadores, apenas se tiene una final, la que jugó Chivas en el 2010 con Internacional de Brasil, y una semifinal. Ser protagonista ayudará a ubicar a México en un mejor puesto de la lista de la IFFHS.

La urgencia de tener protagonismo a nivel internacional tendrá sus beneficios en la imagen que se tenga del futbol mexicano en el continente, además de que seguramente esto será benéfico para la economía de los clubes. Si bien es cierto que las contrataciones y el poder adquisitivo de las instituciones aztecas beneficia para darle un impacto mediático a nuestro torneo, falta todavía lo más importante: brillar en el mundo a nivel deportivo.

Es verdad que, a nivel de la Liga Campeones de Concacaf, se ha cumplido satisfactoriamente con el título. Es una costumbre que no se debe perder. El Mundial de Clubes es una buena vitrina para la Liga MX y su futuro de marca.

En el 2011, ligas como la chilena, argentina, belga, paraguaya y ucraniana están por encima de la mexicana. Para ser sincero, creo que la Liga MX está por encima de ellas tanto en el aspecto administrativo como en lo deportivo y económico. El problema es que el ranking de la IFFHS mide el nivel deportivo respecto de sus conquistas internacionales y los equipos nacionales cuentan con la capacidad para hacerlo.

Es por ello que la meta de estar entre las 10 mejores ligas del mundo es algo real y muy al alcance de la mano. La decisión la tienen los clubes y en ello la directriz de exigencia de la Liga MX debe ejercer un compromiso para lograrlo. Es momento de estar en la élite.

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