La actuación del SAT registrada por varios medios a nivel nacional en contra de algunas firmas de asesores fiscales que instrumentaron esquemas de planeación en materia laboral y tributaria constituye, sin duda, una de las acciones más importantes del fisco en contra de la evasión fiscal.

Mecanismos como el de sociedades cooperativas, el pago de alimentos, las aportaciones a sindicatos blancos, entre otros, que llevaban a eliminar la carga fiscal en el ISR en materia de contratación laboral, resultaron en esquemas en los que se lograba un beneficio para los patrones originales, así como para las firmas que implementaban estos mecanismos de outsourcing, pero no así para el fisco, como tampoco -en el largo plazo- para los trabajadores, quienes a cambio de una mayor remuneración presente, sacrificaban planes de pensiones futuras y de antigüedad laboral por aparentar fungir como cooperativistas o socios de sociedades integradoras.

El éxito de estas estrategias descansaba en la seguridad que otorgaban sus vendedores de que serían ellos -y no los empleadores originarios- quienes asumirían los riesgos laborales y por ende la carga fiscal de los trabajadores.

De esta forma, cientos de miles de empleados de empresas como aerolíneas, instituciones financieras, constructoras de vivienda y hasta equipos de futbol cayeron en la tentación de este tipo de contratación que -vale indicar- nada tiene que ver con el outsourcing que ofrecen verdaderas empresas prestadoras de servicios.

Sin embargo, al hacer aparentar a verdaderos trabajadores como socios o accionistas de empresas, quienes contrataron este tipo de servicios para evitar retenciones impositivas, PTU, derechos laborales, etcétera, participaron activamente en la simulación ahora detectada por el SAT.

De ahí que la pretensión del fisco de recuperar los impuestos omitidos en los últimos años debe ser atendida seriamente, pues la simulación implica uno de los elementos del engaño que conforman al tipo delictivo de la defraudación fiscal.

Para asegurar la fortaleza de sus servicios legales y contables, estas firmas de asesores, con presencia en todo el territorio nacional, reclutaron a jóvenes relacionados familiar o socialmente con influyentes políticos de todas las banderas políticas y con gobernantes de diversas entidades.

El multimillonario negocio se veía desde hace tiempo como una pirámide que no tardaría en derrumbarse. Enhorabuena.

Las lecciones que deja este episodio imponen la necesidad de revisar la pesada carga fiscal y administrativa que ronda al empleo en la que se suman al ISR, las aportaciones al IMSS, Infonavit, SAR, los impuestos sobre nóminas y el IETU -que grava la previsión social exenta de ISR, así como verificar los esquemas de contratación laboral para hacerlos más flexibles, como lo propone la reforma laboral que discute el Congreso, con el fin de promover el empleo formal.

Para quienes creyeron en estas estrategias , la lección es que no existe negocio perfecto sin impuestos.