En los últimos tres años, 10,000 empresas de seguridad privada han aprovechado la ola de inseguridad que se vive en el país, de las cuales sólo 600 cuentan con permiso federal de la Secretaría de Seguridad Pública Federal (SSPF) y 200 tienen alguna certificación , el resto -incluso firmas extranjeras- trabajan de forma irregular, lo que es un riesgo letal .

Este diagnóstico es detallado en un estudio que dará a conocer en los próximos días el Consejo Nacional de Seguridad Privada (CNSP), a cargo de Armando Nava, secretario general del organismo privado que agrupa a unas 660 firmas, y del cual El Economista tiene una copia.

El estudio del CNSP indica que las 10,000 empresas se disputan las preferencias del mercado de la inseguridad y desde el 2006 a la fecha han tenido una derrama de 28,000 millones de pesos por año, pero que significó ganancias netas en el mismo periodo de 8,000 millones de pesos, generados por la lucha por el mercado del miedo .

El CNSP, que asocia a empresas con 15 años de experiencia en promedio, y estima que el sector de seguridad privada genera 210,000 empleos, de los cuales 160,000 son directos. La regulación de estas empresas corresponde a la SSPF.

El incremento de la demanda de seguridad propició que personas y empresas sin capacitación ni experiencia ingresaran a un sector que genera ganancias anuales en los últimos tres años por 8,000 millones de pesos, es decir, 1.0% del PIB .

Actualmente en México se ofrecen servicios de asesoría en materia de seguridad por parte de extranjeros, presuntamente calificados que sin contar con los permisos establecidos por ley para laborar, cobran honorarios considerables, lo que representa un riesgo para empresas y familias que buscan mayor protección , expone el documento.

Los datos del análisis estiman que 50% de los puestos de trabajo como guardia de seguridad en México pertenece a la Policía Auxiliar y a la Policía Bancaria e Industrial (PBI) de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal y el resto es de seguridad privada, lo que influye en la informalidad del sector .

Sólo las empresas con registro federal tienen permiso de que sus empleados porten armas de alto calibre.

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