La Procuraduría General de la República (PGR) reconoció por vez primera que los policías municipales de San Fernando, Tamaulipas, fueron detenidos por estar relacionados con el hallazgo en 2011 de cadáveres en fosas clandestinas.

De acuerdo con la información, los uniformados recibieron pagos del grupo criminal de los Zetas para llevar acabo labores de vigilancia o interceptar gente en la zona, informó la Procuraduría General de la República (PGR).

Luego de que el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos (IFAI) ordenara entregar los datos al respecto de una información que se clasificó como reservada, la PGR confirmó que existió complicidad del Estado en la masacre de migrantes en San Fernando, tanto en la de los 72 ocurrida en agosto de 2010 como en el asesinato de otras 193 víctimas encontradas en abril de 2011 en fosas comunes.

La nota informativa emitida por PGR y que entregó el pasado 10 de diciembre al National Security Archive señala que con base en las declaraciones de los siguientes inculpados, quienes refieren participación de los elementos de la policía municipal de San Fernando, desde cubrir labores de halconeo, intercepción de personas y omisión en su deber en la observancia de delitos cometidos por miembros de la organización criminal ‘Los Zetas’, citando además que recibían pago por parte de esta organización criminal .

La versión oficial indica que las masacres contra migrantes ocurrieron a manos de Los Zetas, sin embargo la información entregada por la PGR también revela detalles sobre el papel de los policías implicados en los crímenes.

La dependencia federal agregó que en 2010 y 2011, algunos agentes municipales fueron detenidos por sus vínculos tanto con la masacre de los 72 como por el hallazgo de fosas comunes.

mrc