Los clientes favoritos del sistema penitenciario son los jóvenes de sectores marginales que tienen pocas oportunidades. La gente que se está reclutando en las cárceles provienen de los mismos medios, barrios, poseen lazos entre sí y por lo general se les atrapa en flagrancia cometiendo delitos menores. No son los únicos que delinquen, pero las políticas están dirigidas a detenerlos a ellos y no existe capacidad de investigación para indagar y resolver infracciones complejas.

Esto lo expresó Elena Azaola, investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios superiores en Antropología Social (CIESAS), coautora de un estudio elaborado para el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), el cual muestra una radiografía sobre los individuos que están en prisión.

De acuerdo con el texto, las colonias de mayor concentración de presos son:

Centro, Morelos, Doctores, Tacuba, Obrera, Guerrero, Tacubaya y Santa María la Rivera. La encuesta reveló que 84% de los presos internos en el Distrito Federal vivía en esta entidad mientras que 12% residía en el Estado de México. En contraste, 88% de los detenidos en cárceles del Estado vivía ahí, en tanto 10% residía en la ciudad de México.

Problemas de familia

Para la investigación se entrevistaron a 1,321 internos (647 en el DF y 665 en el Estado de México), de los cuales 83.1% eran varones y 16.9 fueron mujeres, 40% tenía entre 18 y 30 años. Azaola explica que la mayoría presenta problemas en la familia, ha sido testigo de consumo de sustancias tóxicas por parte de los padres, abandonaron sus hogares antes de los 15 años por problemas de violencia y tienen algún familiar que está o ha estado en prisión.

Del total de los entrevistados, 59.3% dijo haber nacido en la capital mexicana y 21% en el Estado de México. El resto nació en distintas entidades de las cuales destacan: Veracruz (3.3%), Oaxaca (2.7%), Michoacán (2.1%), Guerrero (2%) y Puebla (1.5 por ciento).

Dos de cada tres internos provienen de hogares con marcadas carencias, el panorama coloca obstáculos en la formación de los hijos, lo que aleja la expectativa de que puedan reinsertarse en una sociedad sana y legal.