Un texano sospechoso de dirigir un cártel mexicano de la droga fue acusado en ausencia el viernes en una corte federal de distribuir miles de kilos de cocaína en el este de Estados Unidos entre 2004 y 2006.

Edgar Valdez Villarreal, alias ``La Barbie'', y cinco cómplices fueron acusados de asociación delictiva para importar y distribuir cocaína y planificar el lavado de dinero. Las autoridades ofrecen una recompensa de hasta 2 millones de dólares por información que conduzca a la captura de Villarreal.

Las autoridades dicen que Villarreal, de 36 años, es uno de los capos más esquivos del narcotráfico mexicano. Rodney Benson, el jefe de la oficina de la agencia antidrogas DEA en Atlanta, dijo que el caso ``apunta al corazón de la dirigencia de los cárteles mexicanos''.

Villarreal pertenecía al cártel de Sinaloa hasta que uno de los cabecillas se separó para crear su propia organización, dice el acta de acusación. Ahora hay una guerra por el control, y las autoridades mexicanas han hallado cadáveres mutilados y decapitados que creen son víctimas de esa pugna.

Intervenciones telefónicas en otro caso en Atlanta, en enero de 2008, permitieron identificar a Villarreal como la fuente de miles de kilos de cocaína importadas a Estados Unidos entre 2004 y 2006, dijeron los fiscales.

Testigos dijeron que algunos camiones llevaban casi 300 kilos de cocaína a Estados Unidos, y regresaban a México con millones de dólares en efectivo.

Otros acusados en la causa son Carlos Montemayor, de 37 años; Juan Montemayor, de 45; Ruben Hernández, de 38; y Roberto López, de 31. Se cree que estos cuatro y Villarreal se encuentran en México. Otro acusado, Jesús Ramos, está preso en Atlanta, y aún no se han presentado los cargos en su contra.

Villarreal, Hernández y López son ciudadanos estadounidenses, según las autoridades.