Los homicidios registrados en los 2,455 municipios de México no se distribuyen de forma aleatoria y de acuerdo con un estudio publicado por el Instituto México del Centro Woodrow Wilson, la tasa de asesinatos presenta un efecto retardado a nivel espacial, lo que sugiere que la violencia en una comunidad se derrama en las entidades vecinas.

De acuerdo con el profesor e investigador de la universidad de SUNY de Albany, Nueva York, Matthew Ingram, autor de la investigación, la violencia disminuye el bienestar social y la inseguridad pública erosiona el Estado de Derecho. Ello socava la calidad de la democracia y limita las interacciones de negocios y comerciales.

El estudio, que toma como base la tasa de homicidios de los 2,455 municipios del país durante el 2010, concluye que la educación tiene un efecto protector significativo en contra de la violencia, pero esto es sólo un efecto local y directo.

Asimismo, la inactividad económica ejerce un efecto directo negativo, pero indirecto y positivo en las comunidades vecinas. Ello se debe a que cuando las condiciones económicas se deterioran en los municipios cercanos, la violencia aumenta localmente, lo que sugiere que los homicidios son cometidos por las personas ubicadas en las zonas económicamente disminuidas en las periferias.

Tasa de homicidios

Mathew Ingram recuerda que en el 2010, México se encontraba en su tercer año de una confrontación militarizada frente a las organizaciones traficantes de drogas; el índice nacional de homicidios era de 14 por cada 10,000 habitantes; casi tres veces más que el estadounidense, país que en ese momento registraba 4.8 asesinatos por cada 100,000 habitantes.

De acuerdo con la investigación, en el país más de 100 municipios superaban la tasa de 100 asesinatos y las pesquisas arrojaron que las áreas de mayor concentración de violencia se registraban en el la costa este del país, en los estados de Nayarit , Sinaloa y Sonora; el noreste, cubriendo partes de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas; en el sureste y porciones de la península de Yucatán. En contraste, se registran áreas del centro y sur del país que presentan tasas muy bajas de asesinatos.

Mercado de las drogas

La investigación sugiere que la tasa de homicidios en México puede servir como aproximación para medir el mercado de las drogas. En Jalisco, Nayarit y Zacatecas, estados con altos índices de homicidios, los datos cualitativos espaciales revelan que esta región es zona de cultivo de mariguana y se ubica en la intersección territorial de tres organizaciones de tráfico de drogas.

Ante este escenario, el investigador y miembro asociado del Centro Woodrow Wilson expone que las políticas de reducción de violencia requieren coordinación entre las comunidades cercanas y deben implementarse en dos frentes: las mejorías de sistema educativo y las políticas de desarrollo económico focalizadas a regiones intermedias ubicadas debajo de los estados pero encima de los municipios.

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