Francisco Luzón, consejero y director general de Banco Santander, dejará el próximo lunes todos sus cargos en institución, de la que ha sido gran impulsor en los últimos 15 años y con él se lleva una pensión de 55.6 millones de euros.

Su salida no está exenta de sorpresas, ya que según medios españoles, su nombre sonaba para sustituir al presidente del grupo Santander, Emilio Botón.

Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales, nació en 1948 en Cañavate, Cuenca. En 1997 se incorporó al consejo de Santander, siendo reelegido en los años posteriores y donde escaló a diversos puesto, al grado de que hasta el próximo lunes seguirá siendo el tercer hombre más importante –en línea ejecutiva- en el banco, sólo detrás de del presidente, Emilio Botín, y el consejero delegado, Alfredo Sáenz, unos años mayores de Luzón, quien hoy cuenta con 64 años.

El hasta ahora miembro de la comisión ejecutiva e internacional del Santander percibió en 2010 una remuneración de 5.67 millones de euros y cuenta con una pensión de 55.9 millones, a los que se suman otros compromisos en materia de seguros, cuyas primas son asumidas por el banco por importe de 9.9 millones, según los informes anual y de auditoría de cuentas.

Luzón fue presidente del Banco Exterior de España, donde encabezó la fusión de la banca pública bajo la nomenclatura de Argentaria, posteriormente absorbida por BBVA, que para entonces ya era dirigida por Francisco.

El ejecutivo tuvo además cargos importantes en Argentaria, de donde fue presidente; Banco Bilbao Vizcaya, donde fungió como vocal en su consejo de administración. Hasta 2007 fue consejero de Industria de Diseño Textil (Inditex-ZARA), y vicepresidente del Real Patronato de la Biblioteca Nacional.

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