Teresa González y Alberta Alcántara, dos mujeres indígenas condenadas en un proceso irregular por el secuestro de seis elementos de la desaparecida AFI, fueron liberadas ayer por orden de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en un intento por corregir fallos injustos que han dejado tras las rejas por años a personas inocentes.

Las dos mujeres, cuyo caso puso al desnudo una vez más violaciones de derechos humanos y las irregularidades del sistema judicial mexicano, fueron arrestadas en marzo del 2006 y desde agosto de ese año estaban en una cárcel de Querétaro.

Las indígenas, que ayudaban a vender discos a un familiar en un mercado otomí, fueron sentenciadas a 21 años de prisión tras ser acusadas de secuestrar a seis corpulentos agentes que participaban en un operativo contra productos piratas.

Alberta y Teresa tuvieron la mala fortuna de estar en el lugar equivocado cuando se realizó el operativo al que la comunidad se opuso.

Cuatro meses después la justicia buscó quién pagara y ambas fueron detenidas y acusadas de secuestro.

Alberta es originaria de Santiago Mexquititán, ahora tiene 26 años, era trabajadora de una fábrica de ropa en Amealco. Teresa, tiene ahora 28 años y una hija de 10 meses que nació en prisión. Es ama de casa y hacía muñecos de trapo para ayudar a su esposo que tenía un puesto en el tianguis.

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