El fiscal general del estado de Guerrero, Miguel Ángel Godínez, aclaró que el padre Gregorio López Gorostieta murió por asfixia y no de un tiro en la cabeza como se informó inicialmente.

Yo creo que ha habido algún mal manejo de información, porque el padre López Gorostieta no murió por un disparo de arma, él murió por asfixia, de acuerdo a la necropsia, al especialista, al médico , informó Miguel Ángel Godínez.

En entrevista radiofónica, reiteró a los familiares del religioso y a representantes de la Iglesia católica su compromiso para detener y castigar a los culpables del homicidio.

Miguel Ángel Godínez dijo no poder revelar más detalles de la investigación por el asesinato del presbítero, por lo dedicado de la misma, dijo.

Estamos supervisando las investigaciones, tenemos varias líneas de investigación, me voy a reservar más datos porque son líneas de investigación delicadas, espero pronto tener más resultados , afirmó.

El sacerdote Gregorio López Gorostieta Goyito fue levantado la madrugada del 22 de diciembre por un comando armado en las instalaciones del seminario de Ciudad Altamirano, Guerrero. El 25 de diciembre, su cuerpo fue hallado en la región de Tierra Caliente. Según el padre del sacerdote Gregorio López Jerónimo, a su hijo lo asesinaron unos días después de culpar a grupos del narcotráfico, en particular los Guerreros Unidos, del caso de los normalistas de Ayotzinapa.

El sábado pasado, el fiscal de Guerrero, Miguel Ángel Godínez, se reunió con familiares del padre Goyito, a quienes prometió una profunda investigación para dar con los responsables del asesinato. La Fiscalía no descartó el robo como móvil del homicidio, en virtud de que el 21 de diciembre, el padre Goyito traía consigo dinero de una colecta en el seminario donde realizaba trabajos.

El domingo, el Vaticano envió un telegrama firmado por el secretario de Estado, Pietro Parolin, y dirigido al obispo de la diócesis de Ciudad Altamirano, Maximino Martínez Miranda, donde le expresa que el Papa Francisco se dijo profundamente apenado por el asesinato del sacerdote Gregorio López Gorostieta, y el pontífice reza por su eterno descanso al ser víctima de una injustificable violencia .

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