Morelia, México.-Un sofisticado laboratorio clandestino para procesar drogas sintéticas fue localizado cerca de la comunidad indígena mexicana de Cheran, donde en mayo los pobladores tomaron la autoridad por su cuenta para bloquear los accesos al pueblo e impedir la entrada del crimen organizado, informó el sábado el Ejército Mexicano..

"El narcolaboratorio se localizó en las inmediaciones de la comunidad de Rancho Seco, que se ubica en los límites de los municipios de Cherán y Chilchota, en la Meseta Purépecha", dijo un comandante encargado del operativo a la AFP.

El militar señaló que una zona militar asentada en el estado de Michoacán, donde se encuentra Cherán, recibió una llamada anónima que alertó sobre el hallazgo.

Los militares decomisaron 800 kg de droga conocida como cristal, de los cuales 60 estaban en proceso de elaboración y 20 más estaban listos para su venta.

El laboratorio construido de madera, se encontraba escondido en la sierra, y contenía equipo sofisticado, añadió el militar.

En el lugar también de ubicaron otros materiales para la fabricación de drogas sintéticas, entre ellos, 58 costales de sosa cáustica, 44 kg de acetato anhídrido, ollas de peltre, quemadores, tanques de gas, mascarillas y vestimenta especial.

Los pobladores de Cherán decidieron el mayo de 2011 cerrar las entradas del pueblo para evitar el ingreso de integrantes del crimen organizado, al que acusaron de traficar la madera de los bosques de la zona y de tráfico de drogas.

La proliferación de laboratorios clandestinos en México y Centroamérica obedece, según autoridades mexicanas, a la facilidad con la que se pueden fabricar este tipo de narcóticos, que a diferencia de las drogas tradicionales, se pueden producir en cualquier lugar contado con el material y conocimientos técnicos básicos para su fabricación.

De 2001 a 2006, los laboratorios para producir drogas sintéticas descubiertos por el Ejército sumaron 10, mientras que desde 2006 han pasado a ser 646, además del decomiso de más de 45 toneladas de metanfetaminas y 13,5 millones de pastillas psicotrópicas, según datos del ejército mexicano

BVC