A juicio del Departamento Estadounidense Antidrogas, la lucha antidrogas que libra México atraviesa un momento importantísimo actualmente, ante el riesgo de que el cambio de gobierno mexicano en dos años y medio altere la intensidad de los esfuerzos contra la delincuencia organizada.

``Nadie sabe quién va a ser el próximo (presidente) y si va a tener las mismas ganas de perseguir delincuentes'', dijo el miércoles a reporteros Anthony Placido, subdirector de Inteligencia de la DEA, tras comparecer durante una audiencia celebrada por la comisión para el control del narcotráfico internacional del Senado estadounidense.

``Tenemos que ganar todo lo que podamos en esta gestión. En el nivel táctico operativo, quisiéramos tumbar a los jefes de los carteles durante los próximos dos años'', agregó.

Durante su comparecencia ante los legisladores, Placido se refirió de manera positiva a las iniciativas del gobierno de Calderón contra el crimen organizado, una batalla que ha causado al menos 22,700 fallecidos desde 2006.

Placido atribuyó a los esfuerzos antinarcóticos del gobierno mexicano el que entre el 60% y 90% de la cocaína que ingresó durante 2009 a Estados Unidos procedente de Sudamérica hizo una escala en América Central antes de llegar a México.

También citó el incremento de 72% del precio de gramo de cocaína en Estados Unidos entre 2007 y 2009, y al disminución del 33% en su pureza como evidencias adicionales de que los esfuerzos de Calderón en México han dado resultados positivos.

Placido dijo también, al conversar con reporteros, que el gobierno estadounidense espera un recrudecimiento de la violencia en México antes de alcanzar una pacificación duradera.

``En el corredor Reynosa, Nuevo Laredo-Matamoros, la violencia entre (los carteles del) Golfo y los Zetas está aumentando, y el gobierno de México está focalizado en Ciudad Juárez'', dijo el funcionario. ``No puedes luchar en todos los lugares a la vez. Si esa lucha está aumentando en otros lugares, va a estar difícil'' la situación de seguridad en México.

Esta apreciación de la DEA contradijo directamente la posición presentada el martes en esta ciudad por Fernando Gómez Mont, secretario mexicano de Seguridad Pública, de que la violencia en su país descenderá en los próximos meses.

La senadora Dianne Feinstein, presidenta de la comisión senatorial que celebró la audiencia, señaló su preocupación por el aumento reciente de secuestros, extorsiones e invasiones de casas relacionadas al narcotráfico, en ciudades estadounidenses de la frontera.

Feinsten hizo hincapié en Phoenix, donde dijo que se registraron 86 invasiones de casas en 2009, y 826 secuestros entre 2007 y 2009. ``Los reportes continuos de actividad criminal en México por organizaciones de narcotraficantes son preocupantes'', señaló.

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