Mazatlán, Sinaloa. La detención del líder del cártel de Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán, ocurrida el sábado pasado en esta ciudad no ha alterado el ritmo de vida en el puerto. Las actividades se desarrollan casi con normalidad. Casi, porque los movimientos se perciben más lentos y silenciosos, como caminado de puntillas, y las conversaciones en tono bajo. No hay aspavientos.

Pasadas las primeras horas después de la detención del narcotraficante que se volvió la obsesión de los gobiernos de Estados Unidos y México, los mazatlecos no festejan su captura como el resto del país. Meseros, taxistas, gente en la calle reaccionan con cautela y otros con preocupación porque, confiesan, les preocupa que la violencia regrese al puerto ante un posible cambio de manos en el control de la plaza .

A las 3 de la mañana, en el malecón un par de restaurantes mantenían el ambiente nocturno con música salsa para los turistas. En las banquetas las faldas volaban como sombrillas en cada vuelta que el caballero daba a su pareja con la cumbia del Sorullo. Sobre el festejo a los bailarines, se escuchaba la cumbia, las risas, el choque de copas.

A unos kilómetros de ahí un grupo especial de la Secretaria de Marina tendía un cerco dentro de otro que las autoridades deportivas municipales pusieron para el triatlón del día siguiente.

En el centro del cerco queda el edificio Miramar, que en una de sus suites albergaba a Joaquín Guzmán.

Faltaban sólo tres horas para deter al narcotraficante más buscado.

Después de las 6:00 de la mañana los vecinos al edificio Miramar, ubicado en avenida del Mar frente al Malecón, empezaron a escuchar los helicópteros de la Marina. Entraron a la ciudad por el norte. La base de la Marina está en el sur. Eso quiere decir que venían de Culiacán, dice una experta.

En Culiacán se habían realizado varios operativos la semana pasada para ubicar al jefe del cártel de Sinaloa, mismos que lo habían obligado a huir a Mazatlán.

La versión de su detención corrió como pólvora en su estado natal, en el país y en todo el mundo.

El Chapo fue recapturado por elementos de la Marina cuando estaba recostado en una de las habitaciones de su departamento en Mazatlán.

La mañana del sábado un cable de la agencia AP, que citaba fuentes de altos funcionarios de Estados Unidos, anunciaba la recaptura.

Para entonces, los peritos de la PGR realizaban múltiples pruebas de identidad al detenido, a las 6:40 am en el complejo Miramar de Mazatlán, Sinaloa.

Trascurrieron poco más de tres horas hasta que el presidente Enrique Peña Nieto, después de las 13:00 horas, confirmara: reconozco la labor de las instituciones de seguridad del Estado mexicano, para lograr la aprehensión de Joaquín Guzmán Loera en Mazatlán .

Está identificado al 100%, ha sido revisado por los médicos , afirmó luego en conferencia de prensa en el hangar de la Marina el titular de la PGR, Jesús Murillo Karam.

Informó que, sin un solo disparo, la captura del líder criminal fue producto de un operativo conjunto de las fuerzas federales, aunque fueron los elementos de la Marina Armada de México quienes realizaron la captura, en colaboración con agencias de seguridad de EU, como la DEA. A Guzmán Loera sólo se le detuvo con Carlos Manuel Hoo Ramírez, quien realizaba la vigilancia del capo desde el piso uno del Miramar.

Como ocurre con la muerte de una persona, tras la detención de El Chapo los mazatlecos le encontraron cientos de virtudes:

- El Chapo cuidaba a la gente.

- Por él no había robos ni secuestros.

-Es el Roobin Hood -dice un taxista.

Los extranjeros se acercan al edificio y preguntan qué ocurrió ahí, por qué tanta gente.

Cuando escuchan que detuvieron a El Chapo, el nombre no les es ajeno, sobre todo a los estadounidenses.

-Oh, El Chapo? Good, Good.

Dice un gringo que va corriendo por el malecón y se detuvo por curiosidad. Se aleja levantando el pulgar y repitiendo it’s good for Mexicou .

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