Tres altos funcionarios del gobierno de Barack Obama fueron señalados como los arquitectos y supervisores de la polémica operación Rápido y Furioso, que permitió el trasiego ilegal de armas a México para rastrear su uso por grupos criminales.

El director en funciones del Buró de Alcohol, Tabaco y Armas (ATF por su sigla en inglés), Kenneth Melson, fue identificado por el presidente del Comité de Supervisión, Darrell Issa, como el alto funcionario que recibía informes semanales del curso de Rápido y Furioso. Un correo electrónico obtenido por el Comité, dado a conocer en una audiencia legislativa, muestra además que el subdirector del ATF, Billy Hoover, estaba ansiosamente interesado en las actualizaciones del caso .

Issa reveló que un tercer funcionario, el director adjunto de Operaciones, William McMahon, estaba tan emocionado con Rápido y Furioso que recibió un informe especial sobre el programa en Phoenix, Arizona.

Aunque el presidente Barack Obama y el procurador Eric Holder rechazaron haber aprobado la operación, Issa puntualizó que se busca llegar al fondo de la verdad y hacer que los responsables rindan cuentas y se eviten programas similares.

Issa dejó en claro que ATF era supervisada en altos niveles por el Departamento de Justicia, al que acusa de entorpecer la indagatoria.

Esta investigación no tiene que ver con la política , declaró en las audiencias el senador Charles Grassley. Es sobre los agentes de ATF que no pudieron cumplir con su deber hacia los familiares de las víctimas .

ARMAS, EN LA ESCENA DEL CRIMEN

En total, la operación Rápido y Furioso permitió el trasiego ilegal a México de más de 2,000 rifles de asalto y 50 rifles estilo francotirador, además de miles de municiones.

Pero un reporte del Comité detalló que a pesar de que ATF elaboró bancos de datos de las armas que fueron contrabandeadas, la operación nunca estuvo cerca de realizar detenciones. El reporte, elaborado para la audiencia legislativa que se celebra este miércoles sobre la génesis del operativo, incluye los testimonios de los agentes del ATF, John Dodson, Olindo James Casa, Lawrence Alt y Peter Forceilli.

Uno de los agentes reveló que el supervisor oficial de ATF de la operación Rápido y Furioso estaba jovial, si no es que eufórico , cuando las armas que se permitieron pasar a México aparecieron en escenas de crímenes en ese país.

Otro de los agentes predijo que alguien moriría a raíz de esas armas y que el atentado contra la legisladora Gabrielle Giffords creó un estado de pánico dentro del ATF ante la posibilidad de que una de las armas de Rápido y Furioso hubiera sido utilizada.

Issa y Grassley han insistido, no obstante, que una de las armas de Rápido y Furioso fue encontrada cerca de la escena del crimen del agente de la Patrulla Fronteriza, Brian Terry, asesinado en el 2010.

Familiares de Terry asistieron y fueron reconocidos en la audiencia realizada en la Cámara de Representantes.