Queridos amigos: arranca un año lleno de esperanzas y oportunidades, pero, al mismo tiempo, con un entorno complicado que ha generado una volatilidad creciente en los mercados y que se traduce en incertidumbre para diferentes sectores de la economía, incluido, por supuesto, el campo mexicano.

Y es que, después de que viéramos caer el maíz desde agosto del 2012 en la Bolsa de Chicago casi 40 dólares por tonelada, con las consecuentes afectaciones a los productores que no tomaron coberturas de precios del ciclo primavera-verano de nuestro país, el pasado 11 de enero, el Departamento de Agricultura de EU emitió su reporte sobre oferta y demanda mensual, el cual generó con los datos mostrados que los precios de los granos simplemente se disparasen y apuntaran fuerte hacia el norte. En tan sólo una semana, el precio del maíz se incrementó más de 4% en promedio en sus diferentes plazos e hizo que a muchos productores les volviera el alma al cuerpo.

La razón de las fuertes subidas se centró en la expectativa de incrementos en el consumo de maíz para uso forrajero por 7.6 millones de toneladas; sin embargo, si bien es cierto que, gracias a la peor sequía en 50 años, la producción de nuestro vecino del norte se vio disminuida en 41.58 millones de toneladas con respecto al ciclo anterior, el consumo cayó en 35.25 millones de toneladas como consecuencia de la grave crisis que se vive a nivel mundial, por lo que, a nivel de inventarios finales, éstos sólo se disminuyeron en 6.33 millones de toneladas haciendo que su efecto sea mucho menos dramático.

Como se podrán dar cuenta, la moneda sigue en el aire y el precio del maíz puede continuar en el corto plazo a la alza; pero, en el mediano plazo, podríamos ver fuertes caídas como lo demuestra el que los futuros que cotizan en Chicago se encuentran invertidos.

Dicho en idioma humano, el precio a julio del maíz se encuentra prácticamente 40 dólares por tonelada por encima del precio a septiembre de este año, ya que hay grandes expectativas para la siembra y cosecha del ciclo por venir.

Lo preocupante de todo esto es que la mayoría de los agricultores del ciclo otoño-invierno de nuestro país siguen sin tomar sus coberturas de precios, esperando la definición por parte de la Sagarpa sobre los subsidios que se otorgarán para las mismas, lo que ha generado incertidumbre adicional.

Sin embargo, yo le pregunto a los agricultores: ¿qué pasaría si existiera un rumor de que el gobierno federal va a subsidiar ahora el costo de las semillas y la fertilización? ¿Se esperarían a sembrar para ver si van a haber los subsidios? No, ¿verdad?

Para que se den una idea de lo que han perdido por esperar el subsidio y no tomar coberturas: el viernes pasado, hacíamos cuentas con productores de Sinaloa. Entre el 5 de diciembre y el viernes pasado, el precio se ha caído cerca de 291 pesos/tonelada, lo que significa que la producción de maíz, que es de aproximadamente 4 millones de toneladas, ha perdido 1,164 millones de pesos en su valor en poco más de un mes. Para aderezar el asunto, ya cayeron las primeras heladas; y tras los graves sucesos del 2011, los productores están verdaderamente preocupados.

Urge que los productores tomen coberturas de precios ya que las autoridades puedan darles la certidumbre del subsidio a través del Programa de Administración de Riesgos de Mercado a través de Intermediarios Financieros. Por su parte, la Banca de Desarrollo y la Comercial ya tienen listas las líneas de crédito para financiarles las coberturas.

Para mover a México y al campo, se requiere certidumbre con el apoyo de herramientas del primer mundo.

*Alfonso García Araneda es director general de GAMAA Derivados. Su correo electrónico es: [email protected] ?Twiiter: @alfonsogamaa