El 10 de febrero se cumplirán 20 años desde que el ordenador Deep Blue venció a Gary Kasparov, uno de los mejores ajedrecistas de todos los tiempos. La robótica y la inteligencia artificial llevaban décadas desarrollándose, pero este acontecimiento acercó al gran público el poder de la computación para llevar a cabo actividades que parecían hasta entonces parcelas exclusivas del intelecto humano.

El implacable avance de las máquinas está llegando a otro ámbito teóricamente vedado a los ordenadores: el asesoramiento para tomar decisiones de inversión. En Estados Unidos, han surgido en los dos últimos años cientos de empresas que intentan hacerse un hueco en este nuevo nicho, y han logrado cerca de 20,000 millones de dólares de capital para armarse y empezar a robar clientes a bancos y gestoras tradicionales.

El punto de partida de esta industria incipiente es muy básico: los asesores financieros y los gestores de fondos no son necesarios. O no tanto como ellos creen. Su labor la puede desempeñar de una forma más eficiente, más barata e, incluso, más honesta programas de ordenador que monitorizan al segundo la evolución mundial de los mercados de acciones y bonos y deciden en cada momento cómo mover las inversiones.

De acuerdo con un reciente estudio de la consultora A. T. Kearney, este ejercicio podría acabar gestionado por robots activos por valor de 500,000 millones de dólares. Para 2020 su proyección indica que la industria de la gestión automatizada de carteras llegará a 2.2 billones de dólares.

Desembarco en Europa

Esta tendencia en el mundo de la gestión de activos saltó hace dos años a Reino Unido, y han empezado a aparecen las primeras plataformas 100% españolas. Una de las empresas pioneras es Feelcapital, fundada por Antonio Banda (exdirector de inversiones de Bankinter Gestión de Activos). De acuerdo con los últimos datos facilitados por la compañía, al cierre de 2015 estaban asesorando de forma automatizada a fondos por un importe de 900 millones de euros.

Otra firma pionera es Indexa Capital, fundada por Unai Ansejo Barra, François Derbaix y Ramón Blanco, y que empezó a captar clientes hace poco más de un mes. Desde la entidad se asegura que se trata del único gestor automatizado que ha sido autorizado por la CNMV. Su gancho comercial es que son capaces de lograr mayor rentabilidad potencial del ahorro al tener unas comisiones y costos que son, de media, un 80% más bajos que los que actualmente ofrecen los bancos y fondos en España. El martes anunciaron la incorporación de dos pesos pesados a su comité asesor: Manuel Conthe (expresidente de la CNMV) y Luis Martín Cabiedes (especialista en la promoción de nuevas firmas tecnológicas).

Inversión a través de ETF y fondos cotizados

Los gestores automatizados son unos asesores de inversión que construyen sus carteras mediante la inversión en una amplia gama de fondos cotizados (ETF, en sus siglas en inglés). Sus elementos de programación permiten ajustar esas carteras, reinvertir dividendos, compensar pérdidas fiscales e incluso invertir en mercados internacionales. Antes de comenzar a operar, el inversionista tiene que definir sus objetivos, establecer cuál es su perfil de riesgo, su edad e ingresos, y el programa hará el resto.

Martín Huete (exdirector de inversiones de Caja España) es uno de los mayores especialista en la irrupción de nuevas tecnologías en la industria de la gestión de activos. A su juicio, la llegada de la gestión automatizada de carteras (conocida en inglés como robo-advisors, por robotic advisors) va a ser un maremoto que va a cambiar por completo la fisionomía de un sector que está controlado en un 90% por grandes grupos bancarios.

Estas fórmulas añaden valor mediante la asignación automatizada de activos de la manera más global y diversificada posible, adaptada al individuo y su perfil de riesgo exclusivamente. Compran el mundo en su globalidad. El tratar de adivinar cuando estar o no en el mercado, o en qué mercados estar, para el común de los inversionistas, es un ejercicio tan patético como inútil que sólo genera comisiones y ríos de tinta. Si a esto le añades una inversión sistemática en esa cartera, olvidándote de si suben o bajan los mercados, las probabilidades de éxito son exponenciales , explica Huete.

Otra de las grandes ventajas de los robo advisors es que pueden operar con comisiones bajísimas. La asignación de activos se instrumenta en productos low cost , como los fondos índice o los ETF. Este tipo de instrumentos de inversión se basa en replicar la evolución de los principales índices bursátiles: el Ibex 35, el Eurostoxx 50, el Dow Jones, índices sectoriales. Como simplemente siguen la ponderación de empresas decidida por un comité no tienen que tomar decisiones de inversión, por lo que pueden ser muy ágiles y baratos. Además, diversos estudios han demostrado que tan solo una pequeña parte de los fondos dirigidos por gestores son capaces de batir a sus índices de referencia.

Otra ventaja que destaca Huete, es que los gestores automatizados son transparentes , ya que el inversionista sabe perfectamente cuáles son sus costos por el servicio de gestión, sin costos ocultos, sin gastos de ejecución, intermediación, transferencias o retrocesiones .

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