Al emitir un bono verde, la tasa de interés es similar a la que otorgan los papeles tradicionales, la diferencia es que los primeros dan prestigio, dijo Jean Jacques Barberis, director de Cobertura institucional en Amundi, gestoría mundial de fondos de inversión.

“De hecho, los rendimientos de los bonos verdes son los mismos que los de los bonos tradicionales. En los bonos verdes uno se compromete con el entorno, además que dan prestigio”, dijo Barberis.

El tema de bonos verdes empieza a tomar relevancia en América Latina, donde los bancos centrales se están involucrando de manera comprometida en cuestiones de regulación de dicho mercado, explicó.

El directivo agregó que uno de los requisitos para emitir un bono verde es que los recursos recabados sean utilizados para lo que fueron planeados en un principio y que se compruebe. “Esto da mucha más transparencia y tranquilidad a los que tomarán dichos papeles. Estos recursos están bajo escrutinio constante. Además, se rigen bajo los lineamientos del Green Bond Initiative”.

Dijo que el mercado mundial de bonos verdes es de 200,000 millones de dólares aproximadamente, aunque la mayoría de las emisiones proviene de países desarrollados. Se trata de emisiones doble A y triple A, aprobadas por las calificadoras de riesgo.

Sin embargo, confió en que en el futuro, a raíz de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático 2015, llevada a cabo en París, Francia, donde los países emergentes firmaron acuerdos significativos de reducción de gases de efecto invernadero, se podrá ver colocación de deuda verde más seguido en dichos mercados.

“Tampoco queremos que el mercado de bonos verdes crezca rápida y desordenadamente, pues podría tener una mala historia y que resulte que, al final del día, el bono emitido no sea verde y los inversionistas institucionales se desencanten”, expuso.

Además, en América Latina, “la cantidad de recursos que se van a necesitar para proyectos verdes será enorme. Por ello, podríamos esperar que yendo hacia adelante este mercado no sólo se concentre en los países desarrollados, sino que comience a permear hacia otras regiones del planeta”.

Amundi se pone verde

En abril del año pasado IFC, miembro del Grupo del Banco Mundial, y Amundi acordaron crear el mayor fondo de bonos verdes dedicado a los mercados emergentes —una iniciativa de 1,500 millones de euros— que tiene como objetivo profundizar en los mercados locales de capital y ampliar el financiamiento para inversiones en proyectos relacionados con mitigación y adaptación al cambio climático.

Es, de hecho, la segunda colocación verde con el organismo internacional, pues la primera fue en el 2016 por 350 millones de dólares. “Este segundo bono fue entonces cuatro veces más grande”.

El objetivo del fondo es invertir sus recursos en bonos verdes en siete años.

La tasa de rendimiento de este papel es de 4% neto, lo cual, según el directivo francés, está en línea con otros bonos tradicionales.

Los recursos del bono verde fueron tomados por 16 inversionistas.

“Para los fondos de pensiones es importante participar en los bonos verdes, pues sus inversiones son a largo plazo”, explicó.

Amundi, que cotiza en bolsa desde el 2015, es el gestor de activos más grande en Europa en términos de activos bajo gestión, con más de 1.5 billones de euros en todo el mundo. Fue creado por Crédit Agricole.

Falta marco verde en México

A México, contó el directivo, Amundi quiso traer parte de los fondos de este bono del banco mundial para las afores “pero nos encontramos con que el marco regulatorio actual para los fondos de pensiones no encajaba, pero eso podría cambiar a futuro”.

Barberis dijo que fue tal el éxito del bono verde con el Banco Mundial que ya piensan en lanzar otro.

Amundi tiene en funcionamiento mandatos de inversión con Afore XXI Banorte, Afore Citibanamex y Afore SURA, pero está buscando ofrecer otras alternativas.

Anunció que la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) les autorizó un fondo cotizado en bolsa (ETF, por su sigla en inglés) de carbono.

Al respecto, Gustavo Lozano, director para México y América Central de Amundi, dijo que la Consar aprobó la inversión de las afores en los ETF. “Eso nos abre toda una nueva gama de productos que vamos a poder ofrecerles a las afores. Con esto, el mercado va a comenzar a ver por parte de las afores estrategias más particulares para inversiones más tácticas y puntuales”.

Por ejemplo, dijo que las administradoras de fondos para el retiro podrán, mediante ETF, invertir en el sector industrial alemán. “Así de puntuales”, agregó.

El directivo indicó que los primeros seis ETF estarán ya disponibles a finales de junio y estarán funcionando en el Sistema Internacional de Cotizaciones de la BMV. Los nueve ETF restantes estarán en julio.

“Con estos ETF ofrecemos acceso al mercado accionario de Estados Unidos. Habrá un ETF flotante en dólares, uno de duración corta en dólares y habrá uno más de low carbon”, dijo Lozano.

¿Por qué ETF para las afores?, se le pregunta a Lozano. Su respuesta es clara: “Se requiere de toda una infraestructura y de tiempo. Además, por su tamaño, no todas las afores pueden diversificarse internacionalmente con mandatos. Para las que no pueden están los ETF”.

Barberis explicó que el objetivo de Amundi para los próximos tres años es crecer el negocio a 150,000 millones de euros.

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