Tras el acuerdo de un recorte en la producción de petróleo por parte de Arabia Saudita y Rusia, entre otros países tanto de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP), como de los no alineados conocidos como OPEP+, trascendió que México se levantó de la mesa de negociaciones, pues no está dispuesto a reducir su producción petrolera cuyo crecimiento constituye una de las promesas de la actual presidencia de la República.

El jueves a las 16:00 horas, tiempo de Viena, Austria, comenzó la reunión que provocó las mayores esperanzas sobre el aumento de los precios del crudo luego de 34 días de pugnas que incluyeron un amento productivo tanto de Arabia, que inyectó a los mercados 2 millones de barriles diarios en promedio, como de Rusia, que aumentó en 1 millón de barriles sus exportaciones luego de no conseguir un acuerdo para recortar cuotas y aumentar precios el pasado 6 de marzo.

La reunión entre los principales ministros de Energía concluyó el jueves con una noticia positiva: tanto los 14 miembros de la OPEP, liderados por Arabia Saudita, como los 10 que conforman el grupo de no alineados petroleros, liderados por Rusia y entre los que se encuentra México, acordaron reducciones en la producción y comercialización de crudo para establecer un techo conjunto de 10 millones de barriles diarios. Lo anterior incluirá que tanto Rusia como Arabia recorten su producción a niveles anteriores a la pugna que llevó a caídas de 75% el precio internacional entre enero y marzo.

El acuerdo también supone que otros países, entre los que se incluye Estados Unidos, reduzcan en una cuota conjunta de 5 millones de barriles su producción y comercialización en los próximos meses. "Al parecer, a nadie conviene ya un precio de menos de 30 dólares por barril", informó Bloomberg tras asistir a la conferencia virtual que se transmitió desde la sede de la OPEP.

En tanto, el gobierno mexicano había realizado proyecciones de reducir en 400,000 barriles diarios, que en febrero serían equivalente a 40% de las exportaciones, estas ventas al exterior de crudo, para destinar este volumen a la refinación nacional que por cierto llegó a su peor nivel desde que Petróleos Mexicanos (Pemex) tiene registros en febrero, con una utilización de 28% de la capacidad instalada.

Según el Plan de Negocios de Pemex, el 2020 deberá cerrar con una producción petrolera de 1.866 millones de barriles diarios, luego de ubicarse en 1.721 millones de barriles por día en febrero.

Con un precio de la mezcla mexicana de exportación que se precipitó hasta 10.6 dólares por barril un par de días de marzo, dado que contiene un 60% de crudo pesado maya que resultó más caro para su transformación que el excedente de Brent ligero que Arabia y Rusia lanzaron al mercado a menores precios en esos días, el costo de extracción promedio en México, de 14.2 dólares por barril, resultaba más alto que el precio spot de comercio internacional, por lo que el presidente Andrés Manuel López Obrador expuso como viable esta estrategia de "no malbaratarlo".

Pero el nuevo acuerdo implicará que los precios estarán por encima de los 40 dólares por barril en lo que resta del año y los ingresos totales de México dependen todavía en más de 17% de las exportaciones de crudo, así que según la analista fundadora de la consultora árabe Energyintel, Amena Bakr, quien asistió a la conferencia virtual del jueves, el representante mexicano se levantó de la mesa de negociación, al no estar dispuesto a bajar el volumen de producción y al parecer, luego de haber cambiado de opinión sobre reducir el volumen de exportaciones. La reunión continuará este viernes en Viena y se espera la presencia de México.

La Secretaría de Energía guardó absoluto silencio sobre lo sucedido por lo que será hasta después de la tarde del viernes cuando se den a conocer las acciones concretas de los países petroleros y de México para que concluya la guerra de precios que se sumó a la caída en la demanda global de combustibles por los efectos del coronavirus.