En la práctica, muchos inversionistas asumen que hay diferencia entre la acción de tomar utilidades y la de vender. Posiblemente el factor de diferenciación sea la idea de volver a comprar pronto, aunque en el fondo ambas acciones representan una venta.

En los últimos días hemos visto un proceso de venta en los mercados de activos de riesgo (bolsas y commodities, principalmente). Esta situación se sustenta en una importante disyuntiva que los inversionistas observan y cuya resolución en estos momentos luce poco clara.

Por un lado, los eventos que han sucedido en los últimos meses describen un nuevo proceso de debilitamiento en el crecimiento.

En los países desarrollados, la información más reciente sugiere una desaceleración en el ritmo de la actividad económica. En específico, en Estados Unidos fue decepcionante el dato de crecimiento real de 1.8% en el primer trimestre.

El día de ayer, el indicador de percepción de los gerentes de compra en el sector de servicios se desplomó a niveles muy cercanos a los que describen un estancamiento económico.

Al mismo tiempo, en varios países emergentes continúan reforzándose posturas restrictivas por parte de los bancos centrales para controlar la dinámica de inflación elevada que persiste en dichas regiones.

El martes pasado, el banco central de India decidió aumentar su tasa de interés de referencia en medio punto porcentual.

Por otro lado, la Reserva Federal de Estados Unidos ha mencionado a través de su presidente, Ben Bernanke, la posibilidad de no renovar su programa de recompra de bonos conocido como de Relajación Cuantitativa, mismo que vence en junio. Esta podría ser una primera señal de una reversión de la fuerte política expansiva que ha mantenido el banco central estadounidense en los últimos dos años.

No hay que olvidar que esta fuerte política expansiva, cuyo signo más representativo son las tasas de interés de cero, ha sido el sostén principal del alza en las bolsas y en los precios de bienes básicos a nivel global.

La combinación de una política menos expansiva y un crecimiento que no pinta bien son malas noticias para los inversionistas, que han decidido vender posiciones y esperar alguna definición por el momento. Tal actitud es muy comprensible si volteamos a ver los grandes rendimientos que se generaron en los meses pasados en las bolsas desarrolladas, en los commodities, así como en los mercados emergentes.

El índice Dow Jones de la Bolsa estadounidense había subido 11% en los primeros cuatro meses del año, 30% aproximadamente desde agosto del 2010; las ganancias en activos como el oro o algunos bienes básicos superaban 100% en el mismo periodo.

Ahora bien, sabemos que ambos factores no pueden subsistir juntos por mucho tiempo. Si el crecimiento retoma una trayectoria favorable, la anticipación de una mayor inflación volverá a estar presente y ante ello se justificaría que la Fed adopte medidas adicionales de restricción en el futuro; mientras eso sucede, podríamos ver que las bolsas y los bienes básicos mantienen su tendencia positiva. Si, por el contrario, el crecimiento afloja más de la cuenta, los mercados persistirán en el ajuste y la Fed se vería forzada a sostener las medidas de relajación por más tiempo.

Hoy en día no se ve claro por dónde evolucionarán las cosas. Los inversionistas han decidido cobrar sus importantes ganancias y esperar. Se vienen varias semanas difíciles para los mercados.

*Rodolfo Campuzano Meza es director de Análisis de Invex. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo: [email protected]