Estamos entrando a una nueva fase de esta crisis económica que ha llevado a los bancos centrales del mundo a instrumentar una política monetaria altamente expansiva, esto es, a recortar de manera agresiva las tasas de interés de referencia con el fin de inyectar un mayor estímulo a la demanda agregada.

Y es que recientemente surgió en el panorama global un factor que podría comprometer nuevamente la verdadera capacidad de recuperación de la economía mundial: la inflación.

Las razones para esta escalada en los precios tiene que ver directamente con las presiones sobre algunos commodities y, de manera destacada, el drástico incremento en el precio de los granos derivado de la peor sequía en los últimos 50 años en Estados Unidos.

Hay que recordar que, a lo largo de los últimos cuatro años, una de las herramientas de política monetaria para hacer frente a la caída de la actividad económica fue la disminución de las tasas de interés.

En algunos casos, sobre todo en las economías avanzadas, las tasas de interés han alcanzado mínimos históricos e incluso niveles prácticamente de 0% como en Estados Unidos, Japón y la zona euro.

En las economías emergentes, la tendencia ha sido la misma.

Pero esta moda de recortar las tasas de interés para incentivar un mayor crecimiento del Producto Interno Bruto mundial podría haber acabado, al menos en el corto y mediano plazos, ante las presiones inflacionarias. Las reuniones de política monetaria más recientes parecen respaldar esta hipótesis.

En su última reunión, el Banco de Japón (BJ) decidió mantener las tasas de interés entre 0 y 0.1%, el nivel más bajo desde octubre del 2010. El BJ justificó la decisión con el deseo gubernamental de impulsar la recuperación económica.

En la misma línea, el Consejo del Banco Central de Chile (BCC) acordó mantener sin cambio la tasa en 5 por ciento.

En junio del 2011 el BCC decidió subirla en 25 puntos base (pb) para ubicarla en 5.25%, nivel que mantuvo durante seis meses, hasta que se acordó un recorte de 25 pb en enero del 2012.

De igual forma, el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) decidió mantener las tasas de interés en mínimos históricos de 0.75% por segundo mes consecutivo. El BCE había recortado en 75 pb las tasas de interés desde noviembre pasado ante la evidencia de que la economía global se estaba desacelerando, y por el resurgimiento de las tensiones en los mercados de deuda de la zona euro.

Por su parte, el Banco de la Reserva de Australia decidió de igual forma mantener en 3.5% las tasas de interés por segundo mes consecutivo.

En México, las presiones inflacionarias han tenido tres fuentes: 1) la crisis aviar, 2) un posible traspaso de la debilidad del tipo de cambio sobre el precio de las mercancías y 3) el incremento en las cotizaciones internacionales de los granos. Estos elementos explicaron que la inflación anual a agosto se ubicara en 4.57% y la subyacente en 3.7%, su mayor nivel desde julio del 2010.

Esta tendencia en los precios motivó un cambio en el lenguaje que el Banco de México utilizó en su último comunicado de Política Monetaria al expresar: (…)se mantendrá atento a la evolución de todos los determinantes de la inflación, dado que el comportamiento de éstos podría hacer aconsejable ajustar a la alza la tasa de interés de referencia .

De esta forma, en nuestro país no sólo se descarta una baja de tasas, sino que puede anticipar, después de una pausa aún más larga, que el siguiente movimiento será de alza en las tasas de referencia. Ni hablar, como dice el dicho: todo por servir se acaba y acaba por no servir , por lo que es altamente probable que empecemos a ver la instrumentación de medidas de política monetaria heterodoxas , es decir, distintas de las tasas de interés.

*Manuel Guzmán M. es director ejecutivo de Administración de Portafolios y Análisis y Estrategia Económica de Grupo Financiero Ve Por Más.