La fabricante estadounidense de automóviles eléctricos, Tesla, se convirtió ya en la empresa industrial más valiosa de Estados Unidos, marcando un nuevo hito en su recuperación este año y superando el valor bursátil de Boeing.

La capitalización de mercado de Tesla superó a la de Boeing en aproximadamente más de 12,000 millones de dólares al medio día del miércoles.

Las acciones de Boeing, que se han desplomado en medio de las preocupaciones por el coronavirus y la situación de su modelos 737 Max, cayeron más de 18%, en su peor caída intradía desde julio del 2017, hasta 189.08 dólares por título, situando el valor de la compañía en 106,480 millones de dólares.

Las acciones de Tesla han incrementado su valor más de 50% este año, hasta 634 dólares y un valor total de la empresa de 118,616 millones de dólares, después de dos trimestres consecutivos, obteniendo un beneficio mayor del pronosticado.

La compañía superó a Volkswagen en valor de mercado por primera vez en enero y ahora es el segundo fabricante de automóviles más valioso, sólo por detrás de Toyota.

Por su parte, Boeing está luchando para salir de una de las peores crisis de su historia, después de la caída reputacional por los accidentes mortales de su modelo 737 MAX, que mantiene en tierra a todas estas aeronaves desde marzo del 2019.

Apenas la semana pasada el Comité de Transporte del Congreso estadounidense declaró que el Boeing 737 MAX, obligado a permanecer en tierra desde hace casi un año, es un avión “básicamente defectuoso y peligroso”, lo que demuestra la necesidad de reformar las leyes y reglamentos relacionados con la certificación de aviones comerciales.

El gigante con sede en Seattle, Washington, tuvo que suspender las entregas y, en enero, decidió detener la producción y remplazó a su director-gerente.

Se trata de la crisis más grave en 104 años de historia del famoso fabricante aeronáutico, que ha hecho aflorar numerosas disfunciones.

En su informe, el Comité de Transporte enumera sus cinco principales críticas, que ya han sido mencionadas por otras investigaciones: las presiones sobre los empleados de Boeing para aumentar el ritmo de producción del MAX en detrimento de la seguridad; suposiciones erróneas sobre tecnologías claves como el MCAS; ocultamiento de información crucial a la FAA, empresas clientes y pilotos; conflictos de intereses y la influencia de Boeing en la FAA. (Con información de Expansión/España y AFP)

[email protected]