La tenencia de papeles del gobierno mexicano en manos de inversionistas extranjeros disminuyó en septiembre por cuarto mes consecutivo.

Al noveno mes del año, se registraron salidas por 2,230.2 millones de pesos, de acuerdo con datos del Banco de México (Banxico).

El papel de deuda del gobierno mexicano en posesión de foráneos totalizó en 2.09 billones de pesos al cierre de septiembre, en comparación con el máximo del año registrado en abril, a 2.23 millones de pesos, según información del banco central.

“Esto no es un fenómeno exclusivo de México, en la mayoría de economías emergentes se ha dado una salida; en parte tiene que ver con esta tendencia de estar menos posicionados en bonos de economías emergentes, y también por los ajustes en política monetaria que ha hecho el Banxico recientemente”, explicó James Salazar, subdirector de Análisis Económico de CIBanco.

El Banxico realizó en agosto el primer recorte en cinco años al costo de los réditos, ajustó en 25 puntos base la tasa para dejarla en 8%; al mes siguiente, realizó un movimiento en la misma dirección y magnitud, dejando el nivel de la tasa de referencia en 7.75 por ciento.

“La tenencia de extranjeros se mantiene en niveles históricamente altos, a pesar de que se registran flujos netos negativos por 43,882.7 millones de pesos en lo que va del año. Aún es visible la rotación de portafolios por parte de extranjeros, que han vendido instrumentos de corto plazo para aumentar sus posiciones en valores de mayores plazos”, de acuerdo con un reporte de Intercam.

En septiembre, la mayor salida de flujos se dio en Cetes y Udibonos, en tanto que aumentó la compra de instrumentos de largo plazo como bonos.

“Es el octavo mes consecutivoen el que se registran ventas de Cetes, con un promedio mensual de salidas de 17,952.28 durante ese periodo, y con una ligera aceleración de las ventas en septiembre con respecto a agosto”, se lee en el texto de Intercam.

Salazar indicó que cuando el Banxico recorta su tasa de referencia, el impacto inicial se da en las tasas de corto plazo, como los cetes, lo que los vuelve menos atractivos, por lo que, si el inversionista quiere seguir con posiciones en activos denominados en moneda mexicana, compra bonos a largo plazo.

El especialista de CIBanco destacó que con las primeras cifras de octubre hay señales de reactivación de la compra de deuda mexicana por parte de extranjeros, una vez que la incertidumbre externa, en especial el tema de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, así como menos posibilidades de un Brexit sin acuerdo, ha disminuido.

“El inversionista extranjero otra vez comienza a ver a países como México ante una menor aversión global al riesgo”, dijo el especialista.

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