Y es que desde que se iniciara la crisis del 2008, los inversionistas han buscado un refugio seguro para sus recursos en diversos destinos y mercados, entre los que se encontraba Suiza, haciendo que su divisa, el franco suizo, tuviera fuertes movimientos de apreciación, con las consecuencias que esto implicaba para su economía. Ante esto, el Banco Nacional Suizo (BNS) implementó en septiembre del 2011 un techo para su moneda, colocándolo en 1.20 francos suizos por euro y entrándole así de lleno a la guerra de divisas a nivel global, en la que los países buscan hacer más competitivas sus monedas.

Apenas hace un mes, Thomas Jordan, presidente del BNS, había tomado la decisión de recortar su tasa de referencia al ubicarla en menos 0.25%, además de haber refrendado su compromiso de mantener el techo de 1.20 francos por euro, con un claro objetivo de mantener a los inversionistas alejados de Suiza como refugio para su dinero.

Dos días después, en un movimiento que sorprendió a todos en el mercado, el gobernador del Banco Central de India, Raghuram Rajan, recortó su tasa de referencia por primera vez en 20 meses y seis horas más tarde, Thomas Jordan, presidente del Banco Suizo, libero el franco suizo del techo con respecto al euro, ante el asombro de los participantes del mercado.

El resultado no se hizo esperar, oleadas de inversionistas buscaron el refugio de sus inversiones en esta divisa, generando que de entrada se fortaleciera en 15%, para llegar hasta niveles de 30% durante la sesión. Al final del día, el franco ganó frente al euro un impresionante 20%, quedando la paridad uno a uno.

Previendo el impacto que esta medida pudiese tener, el BNS anuncio simultáneamente un recorte a su tasa de referencia a menos 0.75%, la cual, queda claro, no cumplió su cometido de amortiguar la impresionante subida del franco frente al euro.

De pronto y en una sola sesión, los que tenían deudas en francos debían 20% más, la Bolsa Suiza se desplomó, el bróker de divisas británico Alpari se declaró insolvente, dejó fuera del negocio al intermediario neozelandés Global Brokers y la firma FXCM norteamericana tuvo que recurrir a un préstamo de 300 millones de dólares para no quebrar.

Por su parte, instituciones como Deutsche Bank y Barclay’s Bank habrían perdido 150 y 100 millones de dólares, respectivamente, por la decisión del BNS, según un diario neoyorkino.

Es claro que no es coincidencia que el BNS haya tomado esta decisión exactamente una semana antes de la reunión de política monetaria del BCE, en donde ya el mercado especula que es muy probable que el BCE implemente un programa de inyección de liquidez (QE, por su sigla en inglés), mucho más agresivo de lo que se esperaba (500,000 millones de euros).

También queda claro que ya no hay unidad en las políticas de los bancos centrales. Cada uno está tomando la decisión que más le convenga, sin importar que estas decisiones tengan impacto en los mercados a nivel global.

Lo anterior se convierte simplemente en mayor volatilidad.

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