Al pasado viernes 13 de marzo, el riesgo país de México se ubicó en su nivel más alto en lo que va del año, con 522 puntos base, 118 unidades más en comparación con la semana previa.

Hacienda explicó que el riesgo país de México, medido a través del Índice de Bonos de Mercados Emergentes (EMBI) Global por JPMorgan, se deterioró ante el descenso de los precios del petróleo y el temor de una posible recesión económica global, debido al coronavirus.

El EMBI global de México, es un indicador que muestra la capacidad de un país emergente para cumplir con los pagos de su deuda soberana en comparación con la de Estados Unidos que es considerada de riesgo cero y que, en el caso de México, reportó una variación acumulada en lo que va del año 2020 de 230 puntos base.

En la gaceta económica de la SHCP, explican que, de manera inusual y como consecuencia de la pandemia del coronavirus, el riesgo país de México se ubicó el 12 de marzo en 571 puntos base, pero cerró en 522 puntos, esto es 118 unidades más al cierre de la jornada del 13 de marzo.

De igual manera, Hacienda informó que los EMBI Global de los países emergentes se deterioraron.

En el caso de Brasil, Chile, Indonesia y Turquía, el riesgo país se deterioró durante la segunda semana de marzo en 71, 77, 57 y 74 puntos base, respectivamente, al ubicarse el 13 de marzo de este año en 333, 284, 292 y 588 puntos base, en ese orden, según la medición de JPMorgan.

Por su parte, el riesgo país de Argentina subió el lunes 190 puntos básicos a 3,254 unidades, impulsado por el temor a una recesión global por causa del coronavirus, luego de que la Reserva Federal aplicara un nuevo recorte de tasas de interés como medida de emergencia.

El riesgo país argentino medido por el banco JPMorgan, que cerró el 2019 a un nivel de 1,770 puntos y alcanzó un nivel de casi 2,600 puntos en septiembre pasado, no mostraba estos niveles desde junio del 2005.

Los bancos centrales en Estados Unidos, Japón, Australia y Nueva Zelanda anunciaron vastas medidas coordinadas de alivio cuantitativo en un esfuerzo no visto desde la crisis financiera del 2008, pero no lograron afirmar la confianza de los inversores.

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