Nuevamente te saludo con gusto y, en plena primavera, estamos listos y atentos a la siembra, que es la antesala del nuevo capítulo en lo que a precios de commodities agrícolas se refiere.

Antes de empezar con detalle fino, separémonos del suelo y veamos el horizonte a más distancia para encontrar un contexto, en ese sentido te ruego creas lo que digo como cierto o, al menos, me regales el beneficio de la duda.

El tema es que se supone que en sudamérica la producción de granos y oleaginosas de la campaña que están terminando de cosechar no alcanza a cubrir las expectativas mínimas de muchos operadores y eso lógicamente se traduce en dinámicas comerciales más conservadoras, en vendedores menos agresivos y más evasivos cuando la demanda se presenta.

Como demanda, entendamos China, que acelerado o desacelerado sigue siendo un punto de consumo indiscutible, así que aun cuando la economía se frena por razones varias, el consumo de alimentos no puede ser frenado en esa inercia, para los chinos está claro que el consumo de proteína sólo puede aumentar, especialmente, con una población porcícola que es mayor a la estadounidense en casi seis veces y el consumo de harina de soya apenas es 1.6 veces el del vecino del norte, eso te habla de la potencial demanda que hay en ese aspecto si tan sólo la población porcícola en general entrase a producir de manera industrializada.

Bueno, pues para no aburrirte, imagina que China crecerá en necesidades alimenticias independientemente de lo que se haga con el crecimiento económico y si ese tren no tiene regreso es crítico destacar que seguimos manteniendo inventario de granos y oleaginosas muy ajustado, y ante ello, los problemas productivos tienen un impacto directo con los precios de los alimentos.

La siembra que está siendo trabajada en este momento en Estados Unidos es crítica para la estabilidad de precios y resulta que si las condiciones adecuadas se dan, el balance faltante de maíz podría componerse si toda la tierra que se pretende sembrar es sembrada y si el clima juega de manera favorable, con lo cual si asumimos que maíz podría haber mucho a finales de agosto y que en Brasil la famosa zafrinha produce tanto como se presume, el agricultor mexicano tendría el peor de los mundos, pues el precio internacional estaría a la baja mientras a nivel local la producción de maíz fue azotada con todo tipo de calamidades, ya sabes adonde voy con esto, la falta de producción sumada al precio bajo da el peor efecto de rentabilidad al campo mexicano y la competencia abierta jugará en contra del campesino, pues si localmente quieren establecer un precio acorde con la oferta y demanda local, desde fuera podría llegar grano más barato que al ser importado no deja que el precio suba.

En esto de los precios y las cadenas de suministro nunca hay un ganador si el precio es lo único que se mide como ganancia en la relación y lo anterior no es una frase encaminada a confundirte, es una frase encaminada a invitarte a que administres tus riesgos. Hoy, el productor no encuentra comprador, con precios bajando, el que compra se espera y el que vende se desespera, y para eso te sirven las coberturas; sin embargo, si para establecer tus coberturas estás esperando que la instancia gubernamental interceda para que te cierre la agricultura por contrato, buena suerte, y en la espera no te quejes, no olvides que una cobertura subsidiada no siempre indica ser una buena cobertura, especialmente si te llega a destiempo o te es compensada después de mucho tiempo. Deja de pelearte con tu dinero, administra tus riesgos y toma el destino de tu agro empresa bajo tu propio mando.

Y en eso de administrar riesgos, ¿estás en buenas manos?

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