Desde el año pasado comentamos en este mismo espacio que los problemas fiscales en Europa no se iban a solucionar en el corto plazo y que antes de hacerlo empeorarían. Desafortunadamente, no nos equivocamos. La situación de los países europeos de la periferia se ha agravado de forma significativa.

Adicionalmente a los problemas fiscales y de endeudamiento de los países denominados Euro Área 4 (Portugal, Grecia, Irlanda y España), la fuerte interconexión entre los países de la zona euro ha intensificado las presiones ante el posible efecto dominó que podría causar el default de alguno de sus miembros. Esta condición de debilidad fiscal e interdependencia ha derivado en el recorte de las calificaciones de varios de sus miembros.

Así, a lo largo de este primer semestre, vimos cómo las principales calificadoras recortaron el rating de la deuda soberana de España, Grecia, Portugal, Irlanda, Chipre, Italia y la perspectiva de Bélgica se puso en perspectiva negativa.

En todos estos casos es probable que se sigan observando recortes y que se posicionen en estatus de bonos basura.

Sin lugar a dudas, el caso más complicado es Grecia que, después de haber sido favorecido con un fuerte programa de ayuda financiera, no ha sido capaz de solucionar sus problemas de finanzas públicas, lo que ha obligado a considerar la reestructura de su deuda y a buscar un nuevo paquete de ayuda financiera.

Aparentemente, los primeros pasos para avanzar en ambos proyectos se están dando y deberán materializarse en esta misma semana.

Por un lado, el pasado fin de semana el gobierno francés logró un acuerdo con los principales bancos del país para refinanciar la deuda griega en su poder. El programa consiste en pedir a los acreedores que reinviertan 70% de sus vencimientos de deuda griega; 50% será destinado a adquirir nuevos títulos griegos con vencimiento de 30 años, en lugar de cinco años que tenían los bonos anteriores, y 20% reinvertido en un fondo que invertirá en acciones de empresas con gran potencial de crecimiento. Un programa similar fue aprobado por la banca privada de Alemania que, se estima, tiene una exposición a bonos griegos de entre 10,000 millones y 20,000 millones de euros.

Por otro lado, esta misma semana el Parlamento griego deberá de discutir y tomar una resolución sobre el paquete de medidas de ajuste fiscal que la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional exigen como requisito para liberar el quinto tramo de 12,000 millones de euros que serán utilizados para cubrir vencimientos a mediados de julio así como para poder acceder a un nuevo paquete de ayuda financiera que se estima en 110,000 millones de euros.

La discusión al interior del Parlamento será de pronóstico reservado por el fuerte impacto social que tendría el nuevo plan de ajuste. El programa de ajuste para los siguientes cuatro años prevé ingresos fiscales adicionales por 28,000 millones de euros (básicamente en la forma de nuevos impuestos) y 50,000 millones de euros por la privatización de empresas estatales, así como el recorte de empleos del sector público en el orden de 150,000 puestos de trabajo de los 700,000 que se tienen actualmente.

El día de hoy se celebrará la votación sobre este paquete de austeridad y el jueves un proyecto de ley que deberá de contener ordenamientos particulares para su implementación. La situación es complicada, no se puede descartar ninguna sorpresa sobre todo por la postura radical del partido de oposición.

De esta forma, Europa nuevamente acaparará la atención de los mercados financieros y seguirá siendo fuente de incertidumbre.

*Manuel Guzmán M. es director de Investigación Económica de Grupo Financiero Banorte. La opinión aquí expresada es responsabilidad del autor y no representa necesariamente la posición oficial de la institución.