En una conferencia con analistas en abril del 2013, Luis Orvañanos, presidente de GEO, tenía la firme convicción de llevar a buen puerto a su empresa y lograr un acuerdo favorable con sus acreedores; en ese entonces, decía que la administración iniciaría un plan para mantener su liderazgo. Sin embargo, eso no ocurrió.

Dos meses después, sus deudas terminaron por ahogar a la compañía y empezó la debacle: sus acciones cayeron a niveles mínimos y no le quedó otra opción que iniciar un proceso de concurso mercantil.

Una situación similar ocurrió con las otras dos grandes: Homex y URBI.

En el 2015 y luego de enfrentar la peor crisis de su historia, las constructoras empezaron a reanudar su operación en el mercado, aunque no con muy buenos resultados.

Hace tres semanas, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) levantó la suspensión en la cotización de Homex y a la fecha, la acción de la viviendera reporta una pérdida superior a 67 por ciento.

Regreso triste

El 23 de octubre, la emisora regresó a la BMV, pero la bienvenida no fue muy buena. Ese día, desde la apertura hasta el cierre de la jornada, sus títulos cayeron 13.42 por ciento.

hoy en día, el paquete de 10 acciones de Homex se intercambia en 7.51 pesos, es decir, cada una tiene un valor de 0.75 centavos.

En el 2013, los papeles de las tres desarrolladoras dejaron de cotizar por incumplimientos en la entrega de información financiera al mercado. El último precio de los títulos de GEO fue de 1.66 pesos, los de URBI llegaron a 1.57 pesos y los de Homex alcanzaron los 3.15 pesos.

En esa fecha, el valor de capitalización de GEO, URBI y Homex se desplomó. Previo a la suspensión, Homex reportó un valor por 1,058 millones de pesos, mientras que al cierre del 2012, llegó a 8,974 millones de pesos, lo que significó una caída cercana a 80 por ciento. En URBI este indicador se ubicó en 3,105 millones de pesos, cifra casi 40% menor que en diciembre del 2012.

En el mismo periodo, el valor de capitalización de GEO fue de 4,124 millones de pesos, una disminución de 49.2% frente al último semestre del 2012.

Lo mismo ocurrió con sus deudas y otros pasivos: en el 2013, GEO debía 29,472 millones de pesos; Homex 44,159 millones de pesos, y URBI, 32,565 millones de pesos, según cifras de analistas.

A restaurar la confianza

Especialistas financieros coincidieron en que las constructoras tendrán que restaurar la confianza del mercado mediante modelos de negocio sólidos; sin embargo, aseguraron que sí hay interés por el sector.

Afirmaron que las inmobiliarias se enfrentarán con un panorama distinto, en el que sus competidores se volvieron más grandes y constructoras como ARA y Javer se comieron una parte de su pastel.

ARA, empresa que cotiza en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), prevé para el 2016 un crecimiento en sus ingresos de entre 8 y 10%, que corresponderán a la venta de entre 13,000 y 13,500 viviendas.

En la compañía aseguran que mantendrán una oferta diversificada de productos y se buscará mantener una estructura financiera que se refleje en el uso eficiente de su capital de trabajo, liquidez y un nivel de deuda moderado.

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